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FRENTE DE TRABAJADORES DE LA ENERGÍA, de MEXICO

Organización obrera afiliada a la Federación Sindical Mundial


México, 5 de diciembre de 2007


Apoyo internacional clasista a la
Revolución Bolivariana




Las propuestas de reforma constitucional presentadas por el presidente Hugo Chávez, y aprobadas por la Asamblea Nacional, son del interés de la clase obrera del mundo. Defender esas propuestas, especialmente el derecho a ejercer el control obrero de la producción y la jornada de 6 horas diarias, constituyen un deber pues se trata de hechos históricos para la concreción del programa obrero que los trabajadores del mundo enarbolamos desde hace ya más de 100 años.

Pero nuestro movimiento es no-lineal. Los resultados del referéndum del 2 de diciembre son muestran que los procesos nacionalistas avanzan hacia la construcción del socialismo solo en la medida en que la clase obrera se constituye como tal y ejerce concientemente su papel histórico. En esa medida, los procesos democráticos pueden ser muy fugaces y avanzar al socialismo o ser prolongados e, incluso, se pueden revertir. Salvo en el caso de la Revolución Cubana, en Latinoamérica y otras partes hemos vivido amargas experiencias al respecto.

La situación creada, antes, durante y después del referéndum ponen en el centro de la discusión los problemas de fondo de la revolución. Mucho se ha avanzado, especialmente por el presidente Chávez, cuya evolución política es de amplio alcance. Pero no toda la sociedad está a la misma altura de sus deberes.

Es de especial interés la situación de la clase obrera venezolana. Muchos trabajadores se han elevado políticamente a niveles admirables. Pero hace falta concretar las aspiraciones en un proyecto clasista de reorganización del movimiento obrero venezolano. Ante todo, tiene la mayor importancia forjar una dirección política clasista que oriente, en vez de confundir, al proletariado bolivariano. En momentos de definición, la clase obrera no debe abstenerse, al contrario, debe ocupar el lugar que le corresponde históricamente.

Las fuerzas del imperialismo no descansan, no solamente promoviendo abiertas operaciones mediáticas, de espionaje, contrainsurgencia y golpistas sino, también, al interior del propio movimiento infiltrando estudiantes y organizaciones sociales, incluyendo, a las sindicales.

La CIOSL-ORIT, organización sindical ligada al imperialismo, desde antes de fundarse y hasta la fecha, perdió el control sindical burocrático en Venezuela, luego participó activamente del golpe contra Chávez en 2002 y, ahora, continúa activa para desvirtuar la lucha obrera y tratar de recuperar el control. Los típicos métodos de esta “organización” consisten en dividir, confundir y “despolitizar” a los trabajadores. Ese accionar forma parte de la estrategia imperialista, apoyada en la circulación de dólares, la unilateralidad de los medios y la provocación a gran escala.

En Venezuela se define la perspectiva política del momento en Latinoamérica. Vulnerar al gobierno de Chávez lleva dedicatoria especial para Bolivia, no nada más en contra del gobierno sino de las organizaciones sociales obreras y campesinas.

La respuesta, por tanto, debe ser política, al interior y exterior del país. En este último caso, el frente internacional tiene una gran importancia. Los trabajadores del mundo debemos marchar al frente de la solidaridad internacional con la revolución bolivariana. Los trabajadores venezolanos también deben unirse al movimiento internacional clasista.

Los trabajadores mexicanos de la energía, organizados en el FTE de México, ratificamos nuestra convicción clasista, apoyamos al presidente Chávez y a la clase obrera venezolana. Llamamos a enarbolar el programa obrero y a desplegar la fuerza unificada de los trabajadores a nivel nacional e internacional.

¡Proletarios de Todos los Países, Uníos!
Frente de Trabajadores de la Energía,
de México
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