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2007, 40 años sin el Che

Che FTE


Este octubre de 2007, se conmemora el 40 aniversario del asesinato de quien es una figura central en el proceso revolucionario de América Latina y del mundo contemporáneo, Ernesto "Che" Guevara.


Más allá de la leyenda


A pesar del manto con que pretenden envolverlo sus santificadores, o de la cruel y sistemática denostación que hacen de él sus enemigos, el Che emerge siempre como un hombre cabal que luchó tanto en la acción como en el pensamiento. El Che guerrillero, el Che dirigente político, el Che pensador, héroe legendario u hombre de Estado, no son más que expresiones de un mismo hombre que analizó y actuó por la construcción del socialismo desde su tiempo y espacio, proceso que le permitió vivir experiencias únicas, enfrentado al imperialismo más agresivo en la historia del capitalismo.

El Che contribuyó, pronunciándose sobre prácticamente todos los temas candentes del movimiento, haciendo con su interpretación una valiosa aportación a la teoría marxista. Su obra básica está registrada en diversos artículos, discursos y cartas. Dicha obra se complementa con algunos libros, entre los que destacan "Pasajes de la guerra revolucionaria" y "El gran debate (sobre la economía en Cuba)". En el primero, Che narra la campaña en Sierra Maestra a partir del desembarco en Cuba del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, hasta el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. El segundo recoge sus inquietudes e ideas en la ruta de construcción del socialismo ¾en Cuba y el mundo¾, expresadas en sus aportaciones en dicho debate, desarrollado entre 1963 y 64.

Luego de un vertiginoso proceso armado y la rápida sucesión de hechos a partir del primero de enero de 1959, cuando Fulgencio Batista abandona Cuba dejando la presidencia que había ocupado mediante un golpe de estado, el 10 de marzo de 1952, pasando por la breve presidencia de Manuel Urrutia, nombrado por el movimiento 26 de julio para ocupar la presidencia vacante el 5 de enero de ese mismo año (y a Fidel Castro primer ministro, un mes después), hasta llegar al 7 de octubre de 1959 en que es designado para dirigir el Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria y, casi enseguida, el 26 de noviembre de ese mismo año, presidente del banco nacional de Cuba, el Che hubo de enfrentar el problema concreto de la construcción práctica del socialismo. Luego, en febrero de 1961, el Che habría de ser nombrado Ministro de Industrias, cartera creada por el gobierno de la revolución, en momentos en que ésta (la Revolución Cubana) asumía públicamente su carácter socialista, el 16 de abril de 1961, en pleno ataque del ejército mercenario en Santiago de Cuba.

Hacia una política económica de transición al socialismo

Entre 1959 y 1965 el Che se dedicó con pasión a la construcción del gobierno revolucionario de Cuba: "hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia de la verdad para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas..." decía. Como pionero en este campo, el Che pudo hacer práctica revolucionaria hacia la reconstrucción de la economía cubana, bajo el modelo revolucionario, lo cual lo enfrentó a los problemas concretos de la transición del capitalismo, que requerirían un análisis profundo de la situación existente. El Che explicaba el sistema prevaleciente de la siguiente forma:

"Primero: el comunismo es una meta de la humanidad que se alcanza conscientemente; luego, la educación, la liquidación de las taras de la sociedad antigua en la conciencia de las gentes, es un factor de suma importancia, sin olvidar claro está que sin avances paralelos en la producción no se puede llegar nunca a tal sociedad.

"Segundo: las formas de conducción de la economía, como aspecto tecnológico de la cuestión, deben tomarse de donde estén más desarrolladas y puedan ser adaptadas a la nueva sociedad. La tecnología de la petroquímica del campo imperialista puede ser utilizada por el campo socialista sin temor de contagio de la ideología burguesa. En la rama económica (en todo lo referente a normas técnicas de dirección y control de la producción) sucede lo mismo." ("Sobre el sistema presupuestario de financiamiento", febrero de 1964).

El Che tuvo clara noción de las limitaciones del desarrollo del socialismo en un solo país, como la tuvo también de la imposibilidad de desarrollo del capitalismo periférico, desde nuestras economías dependientes, mito que hasta la fecha persiste. En recordado discurso ante la Conferencia de la OEA en 1961, el Che criticó la noción desarrollista capitalista, cristalizada por entonces en un proyecto gringo, llamado “Alianza para el Progreso” (que el Che agudamente rebautizó como la “letrinización” de América). Desde la visión de la revolución socialista en curso, el Che contrastó los objetivos de la Alianza, que representaban la consolidación de la hegemonía de EU en el continente, contra los avances de Cuba en materia de salud y educación (reforma agraria, industrialización), logrados en apenas dos años y segregados económicamente del resto de América.

La revolución es cambio consciente

El Che criticaba también el concepto inmaduro de la revolución, que pretendía "arrasar con una serie de procedimientos establecidos, por el mero hecho de ser capitalistas", lo que impedía recobrar la efectividad que las empresas cubanas tenían antes de la revolución. En este sentido el Che recuperaba las ideas de Lenin, planteando que si en Cuba, "el desarrollo de las contradicciones entre los sistemas mundiales permitió el establecimiento del carácter socialista de la revolución, carácter que le fue dado en un acto consciente, gracias a los conocimientos adquiridos por sus dirigentes, la profundización de la conciencia de las masas y la correlación de fuerzas en el mundo." y si eso fue posible, se preguntaba el Che "¿por qué no pensar en el papel de la educación como ayudante pertinaz del estado socialista, en la tarea de liquidar las viejas taras de una sociedad que ha muerto y se lleva la tumba sus viejas relaciones de producción?"

Para el Che, la institucionalización de la revolución (significada en mantener su cercanía con las masas que hicieron la revolución, pero también con los individuos que habrían de consolidarla) era un proceso de liberación del hombre de su enajenación. En una carta dirigida al editor de la revista uruguaya Marcha (12 de marzo de 1965), Carlos Quijano, el Che desarrolló conceptos sobre el individuo y el socialismo. Al primero lo caracterizó como "actor de ese extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad",... "que lucha con el pasado y una educación sistemáticamente orientada a la aislamiento del individuo. "

Sobre la conciencia colectiva, decía el Che que se requiere de "elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Ese instrumento debe ser de índole moral fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social."... y añadía:

"Las grandes líneas del fenómeno son similares al proceso de formación de la conciencia capitalista en su primera época. El capitalismo recurre a la fuerza, pero además, educa la gente en el sistema"... "Esto aplaca a las masas, que serían oprimidas por un mal contra del cual no es posible la lucha."... "en nuestro caso, la educación directa adquiere una importancia mucho mayor. La explicación es convincente porque es verdadera; no precisa de subterfugios. Se ejerce a través del aparato educativo del Estado en función de la cultura general, técnica e ideológica."

"El hombre, en el socialismo, a pesar de su aparente estandarización, es más completo; a pesar de la falta del mecanismo perfecto para ello, su posibilidad de expresarse y hacerse sentir en el aparato social es infinitamente mayor."

"Todavía es preciso acentuar su participación consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de dirección de producción y ligarla a la idea de la necesidad de la educación técnica e ideológica, de manera que sienta cómo estos procesos son estrechamente interdependientes y sus avances son paralelos. Así logrará la total conciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas las cadenas de su enajenación."

El problema de la transición

El Che conocía en toda su amplitud los problemas de la transición al comunismo, en la fase de construcción del socialismo, la cual "transcurre en medio de violentas luchas de clase y con elementos del capitalismo en su seno que oscurece una comprensión cabal de su esencia". Por ello urgía a desarrollar la filosofía marxista y e investigar todas las características primordiales del período de transición: "la teoría que resulte dará indefectiblemente preeminencia a los dos pilares de la construcción: la formación del hombre nuevo y el desarrollo de la técnica".

En su carácter de funcionario, el Che mantuvo una cercanía constante con los trabajadores. Muy seguido platicaba con estos, arengándolos no solo para elevar la productividad, sino al mismo tiempo impulsándolos a capacitarse, sabedor de que la nueva organización de las empresas industriales estaban directamente ligada con los estímulos materiales, sin olvidar los elementos teóricos fundamentales, explicados en la ley del valor (aún vigente en un proceso de transición del capitalismo al socialismo) y a la propia naturaleza de los medios de producción estatizados. El Che no rechazó ésta dialéctica teórico-práctica, al contrario buscó revolucionar las leyes económicas, aunque fuese experimentalmente, alejado del pragmatismo teórico.

Vigencia del debate

El debate económico en la Cuba de los años 60, del cuál el Che fue activo protagonista, recobra vigencia hoy cuando la vía socialista es reivindicada por países como Venezuela y de alguna forma Bolivia, o grandes sectores la recuperan como bandera de lucha popular en Argentina, Brasil, Uruguay o Chile.

Como en los días iniciales del proceso cubano, en los pueblos de América resurge hoy la esperanza de recuperar la autonomía, desde una visión antiimperialista y en algunos casos hasta anticapitalista. En ese marco, releer las aportaciones del Che Guevara es fundamental, por su capacidad de análisis sobre las particularidades de la Revolución Cubana, que siempre tuvo y mantiene el apoyo de su pueblo, para determinar que lo urgente es que éste, el pueblo, construya "su modelo" de tránsito al socialismo.

Esto no es fácil para las cúpulas partidistas, sabiendo que la línea de movilización de masas exige siempre que éstas sean las que controlen el proceso para hacerlo suyo "desde abajo". Enseñanza simple, que no puede ser olvidada por quienes buscan cambios de fondo.

¡Hasta la Victoria Siempre!

Frente de Trabajadores de la Energía
de México



Comandante Che Guevara
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