Nuestro único deber es luchar, trabajar con inteligencia y tesón para vencer las dificultades y seguir adelante
DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE DE LA REVOLUCIÓN RAMIRO VALDÉS MENÉNDEZ EN EL ACTO CENTRAL CONMEMORATIVO POR EL ANIVERSARIO 40 DE LA CAíDA DEL CHE, QUE TUVO LUGAR EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN QUE LLEVA EL NOMBRE DEL GUERRILLERO HEROICO EN LA CIUDAD DE SANTA CLARA
Compañero Raúl, Compañeros del
Partido y el Gobierno, Familiares del Che y demás combatientes
internacionalistas caídos en Bolivia, Combatientes de la
Revolución, Villaclareños, compatriotas:

Han pasado ya 40 años desde la caída
gloriosa del Che y sus hermanos de lucha en Bolivia, y 10 años desde
aquellas jornadas memorables en que todo el pueblo de Cuba, y en particular los
hijos de esta heroica ciudad, recibimos y depositamos en este monumento los
restos de los guerrilleros caídos.
Nuestra Patria, en 1997, atravesaba todavía
circunstancias muy difíciles del Periodo Especial, muchas de las cuales,
o sus secuelas, persisten hoy, porque no se pueden eliminar a corto plazo, y
Fidel, desde esta misma tribuna, al concluir aquel acto, nos decía que
teníamos que recibir al Che y a sus compañeros como a un
destacamento de refuerzo, como combatientes que venían a fortalecer
nuestra moral, nuestra conciencia, nuestra determinación de vencer
cualquier obstáculo, y a sumarse con su ejemplo a la batalla colosal en
que estaba enfrascada la Revolución.
Fidel, con su capacidad para ver mejor y más
lejos, nos estaba advirtiendo entonces que se abría por delante un
esfuerzo largo y difícil, y que las ideas del Che, el legado de sus
compañeros, no eran una página de la historia que dejábamos
atrás, sino un elemento vivo que debía estar presente en nuestras
tareas actuales, en cada paso que damos, en cada posición que
adoptamos.
¿Ha cambiado el escenario que el Comandante en Jefe
divisaba hace una década?
¿Vivimos acaso hoy unas circunstancias muy
diferentes, en las que ya aquellas palabras han perdido actualidad?
Esas son las primeras preguntas que como revolucionarios
leales y sinceros debiéramos hacernos en este día tan lleno de
historia, tan lleno de recuerdos, que se asocia en nuestra mente a la figura
entrañable y extraordinaria del Che y a aquel grupo selecto de veteranos
del Ejército Rebelde, que unidos a luchadores bolivianos, peruanos, y a
la argentina-alemana Tamara Bunke "Tania la Guerrillera", protagonizaron uno de
los capítulos más heroicos de la historia de este
continente.
La respuesta es que no, que todo lo previsto por Fidel,
todo lo que él nos pedía, no solo se mantiene aún, sino que
nuevas circunstancias han surgido para complicar y tornar mucho más
difícil y peligroso aún el panorama.
NO ES ESTA LA HORA DE DERROTISMOS, NI DE OPORTUNISMOS NI DE ESPERAR A
QUE VENGA ALGUIEN A PERDONARNOS LA VIDA
En 1997 no teníamos en la Casa Blanca a Bush y a
su camarilla fascista y rabiosamente anticubana.
No habían ocurrido los acontecimientos del 11 de
septiembre y la justificación patriotera que ellos brindaron para que el
Gobierno de Estados Unidos declarara la amenaza de guerra sorpresiva y
preventiva contra 60 o más oscuros rincones del planeta.
No se había disparado a los niveles actuales la
loca escalada de los precios del petróleo, que encarece los precios de
alimentos y mercancías de todo tipo, y virtualmente arrasa con las
economías de los países más débiles.
No había surgido el nefasto proyecto de los
biocombustibles y el impacto que este trae para países que, como el
nuestro, tienen una alta dependencia de las importaciones de
alimentos.
Teníamos la política hostil de Washington,
y esta no ha dejado de recrudecerse un solo instante en estos 10
años.
Teníamos el bloqueo, y este no ha dejado de
hacerse más intenso y más cruel cada día en este
periodo.
Teníamos la guerra ideológica y
psicológica, y el imperio en estos años no ha hecho otra cosa que
tratar de refinarla para penetrar y desarmar moralmente nuestra
causa.
Teníamos las leyes Torricelli y Helms-Burton, y
ellas no solo no han sido levantadas sino fortalecidas con nuevas enmiendas,
campañas y medidas.
Teníamos un mundo ya complejo, inestable,
ingobernable, pero hoy tenemos además un mundo en guerra, con Iraq y
Afganistán como escenarios del intervencionismo más descarado y el
genocidio más brutal.
El gobierno de Estados Unidos, en alianza con la mafia
batistiana y terrorista, no renuncia a su política obstinada de destruir
la Revolución, aplastar la independencia de nuestra nación,
implantar un régimen de tipo colonial en Cuba, y para lograr esos
objetivos esgrime un abanico de medidas en el que no faltan los planes de
contingencia de tipo militar. Altos funcionarios de la administración
Bush han declarado públicamente que no tolerarán una
transición revolucionaria en Cuba, aunque no han podido ni podrán
crear las premisas que pudieran servirles como pretexto para lanzar semejante
aventura.
Nuestra defensa es hoy más fuerte, está
más alerta que nunca, y el país no escatima ni escatimará
los recursos materiales y humanos que requiera su constante
elevación.
Si esas son las circunstancias, no es esta la hora de
derrotismos, ni de oportunismos ni de esperar a que venga alguien a perdonarnos
la vida.
Si somos los revolucionarios cubanos que somos, los que
hemos resistido rodilla en tierra a doce administraciones yankis, los que
rechazamos y derrotamos a los ejércitos del Apartheid, nuestro
único deber es luchar, trabajar con inteligencia y tesón para
vencer las dificultades y seguir adelante.
ESTAMOS EN UNA HORA DE COMBATE, Y ESTA TIENE QUE SER POR TANTO LA HORA
DEL CHE, LA HORA DE CAMILO, LA HORA DE TODOS LOS QUE CIMENTARON CON SU
SACRIFICIO EL DURO CAMINO DE LA REVOLUCIÓN

Hace 10 años no habíamos sufrido el duro
golpe de la enfermedad de Fidel, nuestro guía, el jefe capaz de atender
al mismo tiempo un cúmulo enorme de tareas. Él hoy se recupera y
desarrolla un papel insustituible de orientación con su experiencia y sus
ideas. Pero ante esta situación, como él mismo reclamó en
su Proclama, nuestro único deber es unirnos más, trabajar mejor y
redoblar junto a Raúl y al Partido todos los esfuerzos que tenemos ante
nosotros.
Estamos en una hora de combate, y esta tiene que ser por
tanto la hora del Che, la hora de Camilo, la hora de todos los que cimentaron
con su sacrificio el duro camino de la Revolución.
En las Reflexiones de Fidel, y en el discurso de
Raúl el pasado 26 de Julio, están las claves de lo que podemos y
debemos hacer.
Todo el país es en estos días un hervidero
de ideas. Se debaten muchos temas. Los planteamientos del Comandante en Jefe y
lo señalado por Raúl en Camagüey han estimulado un amplio
intercambio en el seno del Partido, de los colectivos de trabajadores, de todas
nuestras organizaciones políticas, de masas, juveniles y
estudiantiles.
Lo que estas discusiones abiertas y francas pueden
darnos como saldo principal es una mayor comprensión de los problemas, la
búsqueda colectiva de soluciones, que no podrán ser nunca
mágicas, que tienen que basarse en el trabajo, en la capacidad del
país para generar recursos, y que tampoco pueden ignorar el bloqueo, sus
costos y las posibilidades reales que este nos deja.
Lo que esperamos de este debate es que nos ayude a
romper con la inercia, el dogmatismo y el estilo burocrático, a
desarrollar el enfoque creador, a liberar donde estén trabadas las
fuerzas productivas y a lograr que nos acostumbremos a revisar y actualizar
críticamente las fórmulas que aplicamos en la economía y en
las distintas esferas de nuestra vida, para que ellas se correspondan con las
realidades cambiantes del país y del mundo.
Los problemas se resuelven con ideas, con
organización, con conciencia, pero también con recursos. Todo no
se podrá hacer de una vez. Todas las necesidades que se planteen no
podrán ser resueltas de forma inmediata o simultánea.
LA DISCUSIÓN ES ABIERTA, Y LOS REVOLUCIONARIOS, COMO NOS
ENSEÑÓ EL CHE CON SU EJEMPLO, TENEMOS QUE DISCUTIR
ABIERTAMENTE
Nuestra agenda es hacer cuanto resulte sensato y
posible, eliminar lo que sea absurdo, consolidar cada logro, asegurar cada
día más la plena soberanía del país, el socialismo
como fundamento de la independencia, y el desarrollo material y moral que sirva
de base al bienestar, la justicia y la dignidad a que es acreedor nuestro
pueblo, y que jamás podrían siquiera concebirse bajo las reglas
del neoliberalismo ni mucho menos bajo la bota yanki.
Hay una agenda revolucionaria, pero seríamos
ingenuos si no viéramos que el enemigo trata desesperadamente de
introducir su propia agenda en esta discusión y, en general, en todo el
tema cubano.
Hay quienes de modo consciente o inconsciente estimulan
el desaliento, promueven teorías peregrinas para la solución de
complejos problemas económicos y, peor aún, crean la
ilusión de que el conflicto histórico entre Cuba y Estados Unidos
pueda resolverse por la vía de las concesiones unilaterales o la espera
de favores.
Habría que recordarles a algunos que al parecer
tienen poca memoria que, a lo largo de doscientos años, y sobre todo a
partir de 1959, siempre las acciones que crearon ese conflicto, o lo agudizaron,
provinieron de las ambiciones y el afán de dominación de la clase
gobernante de Estados Unidos, y nunca de las aspiraciones legítimas de
independencia y libertad del pueblo cubano.
No hubo una sola ocasión en que la moral, la
verdad y la justicia estuvieran de aquel lado, sino del nuestro, como hoy lo
vuelven a estar en el caso de los 5 heroicos compatriotas condenados por
combatir el terrorismo dentro de los propios Estados Unidos.
La discusión es abierta, y los revolucionarios,
como nos enseñó el Che con su ejemplo, tenemos que discutir
abiertamente.
Revolución socialista o caricatura de
revolución, dijo el Che en uno de sus trabajos, y señaló de
ese modo que en nuestra época, frente al poder del imperio, no hay otra
alternativa posible. La Revolución la tenemos que hacer en lucha a muerte
contra el imperialismo, desde el primer momento, le expresó a un
compañero con el que discutía en los últimos meses de la
lucha insurreccional. Luchar contra el imperialismo dondequiera que esté,
fue el mensaje a Fidel en su carta de despedida. No darle al imperialismo ni un
tantito así, es otra de sus más conocidas advertencias.
Esa claridad política, esa intransigencia, es lo
primero que todos debiéramos recordar cada día, aunque lo
cortés no quita lo valiente ni renunciemos por eso a la posibilidad del
diálogo, si un día aparecen en ese país gobernantes
más realistas. Y resumir esa actitud, para ahora y para siempre, en la
frase de Fidel: ¡Jamás tendrán a Cuba!
UN PARTIDO DE PENSAMIENTO CREADOR, UNIDAD COMBATIVA Y CAPACIDAD DE
ACCIÓN: ¡ESE ES EL PARTIDO DEL CHE!
El Che tiene que estar en nuestro esfuerzo sostenido,
incansable, capaz, dirigido a lograr que la empresa socialista, sobre todo
aquella que abarca a los grandes medios productivos y de servicios del
país, alcance los niveles de eficiencia y gestión que
necesitamos.
El Che y su sentido práctico,
antidogmático, tienen que ayudarnos a seguir buscando soluciones
socialistas, o compatibles con el socialismo, para promover la producción
de alimentos, el empleo máximo del fondo de tierras, todas las
fórmulas sensatas que se puedan hallar para el acopio, la
comercialización, el aseguramiento de los recursos productivos, en las
condiciones en que los elevados precios internacionales de importación
convierten a la agricultura en un factor clave para el balance de la
economía.
El Che tiene que estar en el empeño por devolver
a la condición de cuadro la jerarquía moral, la autoridad
política y administrativa, la capacidad de decisión técnica
y las condiciones humanas que lo conviertan en espina dorsal de la
Revolución.
El internacionalismo se expresa hoy de nuevas formas, no
por ello menos generosas, valientes y meritorias que las que tuvieron lugar en
otras épocas. Esa política no es dar lo que nos sobra, sino
compartir lo mucho o lo poco que tengamos con aquellos que lo necesitan
más que nosotros. En ella se forjan los valores y los principios que
definen el perfil de nuestra sociedad. No renunciamos ni renunciaremos nunca al
ideal comunista. No tenemos la menor duda de que nuestro camino al futuro no
está en alentar egoísmos, desigualdades injustificadas o
mezquindades. Ese es el camino del capitalismo, que no tiene futuro.
Seguir el ejemplo del Che, inspirarnos en su
espíritu revolucionario, compenetrarnos a fondo con sus ideas, significa
hoy mirar hacia delante.
Un Partido de pensamiento creador, unidad combativa y
capacidad de acción: ¡ese es el Partido del Che!
Una Juventud que sea arcilla fundamental de nuestra
obra, promesa de futuro y realidad presente: ¡esa es la Juventud que
quería el Che!
Combatientes que no bajan la guardia ni dejan de
prepararse un solo día para la defensa y la seguridad del país:
¡ese es el ejército del Che!
Un pueblo siempre con Fidel; Fidel siempre en el
corazón y en la voluntad de lucha de nuestro pueblo: ¡esa fue ayer,
es hoy y será para todos los tiempos la Revolución del
Che!
¡Gloria eterna al Guerrillero Heroico y a sus
compañeros de batalla! ¡Vivan la Revolución y el
internacionalismo! ¡Vivan Fidel y Raúl! ¡HA STA LA VICTORIA
SIEMPRE! ¡PATRIA O MUERTE!
¡VENCEREMOS!
Fuente: La Habana, martes 9 de octubre de 2007. Año 11 / Número 279, www.granma.cu
Fuente: La Habana, martes 9 de octubre de 2007. Año 11 / Número 279, www.granma.cu




