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![]() Volumen 7, Número 89S, julio 7 de 2007 |
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FRENTE DE TRABAJADORES DE LA ENERGIA, de MEXICO | |
Organización obrera afiliada a la FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL
fuente de agua
_________________________________________________________


Vasija
policromada de cerámica del gran Templo de Tenochtitlán,
México, representando al dios de la lluvia Tláloc.
Museo del Templo Mayor, México.
México, representando al dios de la lluvia Tláloc.
Museo del Templo Mayor, México.
R. García 1, E.
Hernández 2, A. Martínez 3, P.
Martínez
4
COORDINADORA DE TRABAJADORES EN DEFENSA DEL
CARÁCTER PUBLICO DEL AGUA
defensadelagua@gmail.com
COORDINADORA DE TRABAJADORES EN DEFENSA DEL
CARÁCTER PUBLICO DEL AGUA
defensadelagua@gmail.com
RESUMEN: Se presenta un trabajo sobre la situación mundial del agua, así como de las implicaciones de las privatizaciones neoliberales y las luchas de resistencia de los trabajadores y los pueblos, para la discusión y análisis colectivos. Se describe la situación del agua a nivel mundial indicando la política seguida por las corporaciones transnacionales para apropiarse de este recurso natural estratégico y de las fases principales de los procesos de trabajo relacionados. Se analiza la respuesta global de los trabajadores y los pueblos, destacando algunos casos relevantes. Con base en lo anterior, se presentan algunas propuestas sobre la política de los trabajadores en materia de agua.
1 INTRODUCCIÓN
La llamada crisis del agua a nivel mundial se vincula con los usos, formas de control y apropiación por parte de quienes lucran con el líquido vital, y con la irracional y desenfrenada producción capitalista, que ha producido el cambio climático, la criminal deforestación que impide la recarga adecuada de los acuíferos y las irresponsables descargas que contaminan la mayoría de las aguas superficiales, buena parte de las subterráneas, e incluso los océanos.
Según estimaciones recientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en el planeta hay más de 1,300 millones de personas que carecen de un acceso adecuado al agua potable y 2,500 millones no disfrutan de un sistema de saneamiento apropiado.
La pluviosidad mundial anual sobre la superficie terrestre es de 110,000 km3 pero, alrededor de 70,000 km3 se evaporan antes de llegar al mar. Los restantes 40,000 km3 están potencialmente disponibles para su aprovechamiento humano. El consumo mundial de agua dulce se cifra actualmente en 4,000 km3, o sea, tan sólo el 10 por ciento del suministro renovable anual. Sin embargo, los 40 mil km3 de agua disponible están distribuidos de manera muy desigual y, las dos terceras partes de ellos, se pierden en anegamientos. Esto deja un saldo de 14,000 km3 como suministro relativamente estable. De esta cantidad disponible, una buena parte se deja seguir su curso natural a fin de salvaguardar los pantanos, los deltas, los lagos y los ríos. Por ejemplo, actualmente se necesitan 6,000 km3 de agua para diluir y transportar las aguas residuales, estimadas en 450 km3, lo que deja una disponibilidad de 8,000 km3 que cada año afluyen a los ríos de todo el mundo. A menos que se hagan inversiones sustanciales en el tratamiento de aguas residuales, y se adopte una reglamentación más eficaz, la cantidad de agua requerida para diluir y transportar los desechos líquidos irá en aumento.
En todo el mundo hay seres humanos que arriesgan la vida en conflictos bélicos por el problema del acceso al agua dulce. Aunque estas luchas no son nuevas, pues el agua ha sido siempre un elemento esencial para la vida y la naturaleza del planeta, se intensifican a medida que el agua se convierte en un recurso cada vez más escaso para los pueblos y más lucrativo para las empresas transnacionales lo cual esta provocando conflictos por el vital líquido en los países en donde éstas se asientan.
La llamada crisis del agua a nivel mundial se vincula con los usos, formas de control y apropiación por parte de quienes lucran con el líquido vital, y con la irracional y desenfrenada producción capitalista, que ha producido el cambio climático, la criminal deforestación que impide la recarga adecuada de los acuíferos y las irresponsables descargas que contaminan la mayoría de las aguas superficiales, buena parte de las subterráneas, e incluso los océanos.
Según estimaciones recientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en el planeta hay más de 1,300 millones de personas que carecen de un acceso adecuado al agua potable y 2,500 millones no disfrutan de un sistema de saneamiento apropiado.
La pluviosidad mundial anual sobre la superficie terrestre es de 110,000 km3 pero, alrededor de 70,000 km3 se evaporan antes de llegar al mar. Los restantes 40,000 km3 están potencialmente disponibles para su aprovechamiento humano. El consumo mundial de agua dulce se cifra actualmente en 4,000 km3, o sea, tan sólo el 10 por ciento del suministro renovable anual. Sin embargo, los 40 mil km3 de agua disponible están distribuidos de manera muy desigual y, las dos terceras partes de ellos, se pierden en anegamientos. Esto deja un saldo de 14,000 km3 como suministro relativamente estable. De esta cantidad disponible, una buena parte se deja seguir su curso natural a fin de salvaguardar los pantanos, los deltas, los lagos y los ríos. Por ejemplo, actualmente se necesitan 6,000 km3 de agua para diluir y transportar las aguas residuales, estimadas en 450 km3, lo que deja una disponibilidad de 8,000 km3 que cada año afluyen a los ríos de todo el mundo. A menos que se hagan inversiones sustanciales en el tratamiento de aguas residuales, y se adopte una reglamentación más eficaz, la cantidad de agua requerida para diluir y transportar los desechos líquidos irá en aumento.
En todo el mundo hay seres humanos que arriesgan la vida en conflictos bélicos por el problema del acceso al agua dulce. Aunque estas luchas no son nuevas, pues el agua ha sido siempre un elemento esencial para la vida y la naturaleza del planeta, se intensifican a medida que el agua se convierte en un recurso cada vez más escaso para los pueblos y más lucrativo para las empresas transnacionales lo cual esta provocando conflictos por el vital líquido en los países en donde éstas se asientan.


Mapa mundial de la escasez ambiental del agua. Más de 1,300 millones de personas en el mundo viven en cuencas hidrográficas donde los altos niveles de estrés hídrico amenazan el ambiente. Fuente: Instituto Internacional de Gestión del Sgua, Instituto de los Recursos Mundiales, Centro de Investigación de Sistemas Ambientales de la Universidad de Kassel, Unión Mundial para la Naturaleza.


El estrés hídrico amenaza al ambiente pues se está extrayendo
demasiada agua de los ríos,cursos de agua y lagos.
El agua es el energético más importante.
demasiada agua de los ríos,cursos de agua y lagos.
El agua es el energético más importante.
2 SITUACION MUNDIAL DEL AGUA
2.1 Crisis del agua
Muchos países y territorios se encuentran en una situación crítica. Se consideran más de 180 países y territorios, en función de la cantidad de recursos renovables de agua disponibles por habitante, es decir toda el agua superficial, así como, la que se halla en el suelo y en capas subterráneas profundas. En la actualidad, 43 países sufren una grave escasez de agua. En menos de un cuarto de siglo, se calcula que dos tercios de la población mundial no tendrán acceso adecuado a los suministros de agua dulce. El mundo se divide cada vez más entre las regiones ''ricas'' y ''pobres'' en lo que se refiere a recursos de agua.
Los países y territorios del mundo más pobres en agua son: Kuwait (10 m3 anuales por habitante), la faja de Gaza (52 m3), los Emiratos Árabes Unidos (58 m3), las islas Bahamas (66 m3), Qatar (94 m3), las islas Maldivas (103 m3), la Jamahiriya Árabe Libia (113 m3), Arabia Saudita (118 m3), Malta (129 m3), y Singapur (149 m3).
Si exceptuamos a Groenlandia y Alaska, los 10 territorios y países que más agua poseen son: la Guyana francesa (812.121 m3 anuales por habitante), Islandia (609,319 m3), Guyana (316,689 m3), Surinam (292,566 m3), Congo (275,679 m3), Papua Nueva Guinea (166,563 m3), Gabón (133,333 m3), las Islas Salomón (100,000 m3), Canadá (94,353 m3) y Nueva Zelandia (86,554 m3).
El consumo regional de agua proyectado para el año 2000 indicaba que Asia absorbería el 60 por ciento del total mundial, seguida de América del Norte con 15 por ciento, Europa con 13 por ciento y África con menos del 7 por ciento. América Latina se pronosticó en menos del 5 por ciento, pese a que la cifra de esta región se ha casi cuadruplicado desde 1950. La demanda mundial de agua dulce se duplica cada 20 años, es decir, a un ritmo más de dos veces superior a la tasa de crecimiento de la población.
La agricultura consume alrededor del 65%-70% del agua, el 20%-25% se dedica a fines industriales, y el 10% restante es para uso doméstico. Si se mantienen estas tendencias antes del año 2025 la demanda de agua excederá los recursos terrestres en un 56% y miles de millones no tendrán acceso a la misma.
Los científicos advierten que una seria amenaza de crisis se cierne sobre el ciclo hidrológico del planeta. A medida que la superficie terrestre se despoja de bosques y praderas, mayor es el número de manantiales y arroyos que se agotan y menores son las precipitaciones que vierten sobre la cuenca de los ríos. La Ciudad de México, por ejemplo, ya depende de acuíferos para el 70% de su suministro de agua y está dilapidando estas fuentes subterráneas a un ritmo 80 veces superior al de su recuperación natural, debido sobre todo a las políticas públicas diseñadas bajo conceptos de mercado. El ciudadano medio sólo puede acceder a 28.5 metros cúbicos anuales, menos del 1% de los 3,100 de que debería disponer cada persona al año.
Esta es, de hecho, la paradoja que caracteriza gran parte de Latinoamérica en nuestros días. Esta región tiene gran abundancia de manantiales de agua dulce. El 20% del líquido mundial proviene sólo de la cuenca del Amazonas; Brasil tiene más agua que ningún otro país, pues dispone de la quinta parte de los recursos de agua del planeta. El territorio latinoamericano alberga cuatro de los 25 ríos más caudalosos del mundo -Amazonas, Paraná, Orinoco y Magdalena-, además de algunos de los lagos más grandes, entre los que se cuentan el Maracaibo en Venezuela, el Titicaca en Perú y Bolivia, el Poopó en Bolivia, y el Buenos Aires, compartido por Chile y Argentina.
En consecuencia, los latinoamericanos deberíamos tener una de las asignaciones de agua dulce per cápita más elevadas del mundo, algo menos de 3,100 metros cúbicos por persona al año. Sin embargo, algunas zonas de Latinoamérica sufren una sequía tan acuciante, que aproximadamente el 25% del continente se considera árido o semiárido. Se incluyen ahí no sólo desiertos naturales como la Patagonia, al sur de Argentina, o el de Atacama en el nordeste de Chile, sino también otros provocados por el hombre en amplias zonas de Perú, Bolivia y el noroeste de Argentina.
En América Latina, más de 130 millones de personas carecen de suministro de agua potable en sus hogares, y se calcula que sólo una persona de cada seis cuenta con redes de saneamiento adecuadas. El Caribe carece de manantiales de agua dulce, puesto que, no pueden fluir ríos por sus exiguos territorios.
La ciudad brasileña de Sao Paulo, afronta una seria amenaza de racionamiento, pues su suministro de agua depende de fuentes que están cada vez más alejadas de la ciudad y el costo del transporte supera la capacidad adquisitiva de muchos habitantes.
Al mismo tiempo, los recursos de agua dulce latinoamericanos sufren también problemas de contaminación constantes. En toda la región, las cuencas de ríos y lagos y los hábitat acuáticos se convierten a menudo en contenedores de basura, desagües de minas o depósitos de residuos agrícolas e industriales. La mayor parte de las aguas residuales vierte directamente en los ríos, lagos o canales sin tratamiento de ningún tipo.
En las zonas maquiladoras de la frontera entre México y Estados Unidos, la contaminación industrial es tan perniciosa, y el agua limpia llega a ser tan escasa, que los bebés y los niños beben Coca-cola o Pepsi en lugar de agua.
Paradójicamente, el país más contaminante de la región es Brasil, que también es el que ostenta el récord de mayores recursos de agua dulce. Brasil permite la contaminación química e industrial masiva, así como los vertidos de mercurio provenientes de las minas de oro. Sólo una parte de la Europa del Este y China superan los niveles de contaminación acuática de Brasil.
2.2 Conflictos internacionales
Hasta ahora, los conflictos fronterizos por el agua, han devenido en su mayor parte en formas de cooperación, según las conclusiones de un estudio de todas las interacciones que se dieron entre dos o más países a causa del agua en los últimos cincuenta años. “La mayoría (1,228) de las 1,831 interacciones estudiadas fueron de índole cooperativa y desembocaron en la firma de unos 200 tratados sobre repartos de aguas o construcciones de nuevas represas. Los acontecimientos de tipo conflictivo sumaron un total de 507, de ellos, 37 revistieron un carácter violento, y de éstos, 21 se tradujeron en operaciones militares (18 entre Israel y sus vecinos). El Comité del Mekong mantuvo los intercambios de información a lo largo de toda la guerra de Vietnam, la Comisión del Río Indo ha sobrevivido a dos guerras entre el Pakistán y la India, y los 10 países ribereños del Nilo han entablado negociaciones relativas para desarrollar su cuenca”. En la medida en que aumente la disputa por los recursos hídricos, se volverá más conflictiva y violenta la relación no sólo entre naciones, sino entre las sociedades y empresas trasnacionales que lucran con el líquido.
Hay 261 cuencas fluviales internacionales compartidas por 145 naciones. Un tercio de ellas pertenecen a más de dos países y diecinueve a cinco o más Estados. Más de la mitad de los abastecimientos de agua de una buena parte de África y del Oriente Medio, así como del cono sur de América Latina, dependen de estos recursos hídricos compartidos.
Se estima que su volumen de los recursos hídricos subterráneos (acuíferos), asciende a 23,400,000 km3, mientras que, el de los ríos es de 42,800 km3. Muchos dirigentes no saben ni siquiera que sus países comparten acuíferos con otros Estados. Los acuíferos encierran hasta el 98% de los abastecimientos de agua accesibles, cada año se extraen de ellos entre 600 y 700 km3 de agua, que cubren el 50% del consumo de agua potable aproximadamente, el 40% de la demanda industrial y el 20% de las necesidades de la agricultura de regadío.
2.3 El agua como fuente de energía y los megaproyectos
Con el agua se produce energía por diferentes métodos, el mas común y también el más usado es el hidroeléctrico que produce el 20% de la energía que se consume en el mundo y el 6% de la energía comercial. Los países en vías de desarrollo producen el 50% del total de energía que consumen en sus plantas hidroeléctricas.
Los países industrializados explotan aproximadamente el 70% de su potencial de energía eléctrica, mientras que los países en desarrollo sólo aprovechan el 15%. Canadá es el mayor productor de este tipo de energía, seguido por los Estados Unidos y Brasil. En América Latina, India y China hay todavía abundantes recursos hidroeléctricos sin explotar.
Resaltan los ejemplos de Noruega que produce en sus plantas hidroeléctricas el 99% de su energía. También Nueva Zelanda con el 75% de su energía proveniente de plantas hidroeléctricas.
En las siguientes tres décadas el crecimiento hidroeléctrico será del 2% anual en promedio y su contribución al consumo mundial total pasaría de 8% en 2003 a 9% en 2030. Dicho crecimiento se espera a partir de los grandes proyectos hidroeléctricos en países fuera de la OCDE, principalmente, China, India y Laos. Salvo Canadá, en los países desarrollados no se espera un crecimiento apreciable. Es conveniente señalar que también las plantas núcleoeléctricas y geotérmicas consumen volúmenes importantes de agua para cumplir con su objetivo: producir energía.
La generación hidroeléctrica fue de 2,899 Twh en 2004 y se estima que será de 3,689 Twh en 2030. En el pasado, la hidroelectricidad contribuyó apreciablemente, siendo la segunda fuente energética después del petróleo. Sin embargo, su crecimiento ha disminuido por razones ambientales y sociales. Las mayores reservas de agua se destinan a la industria e irrigación, 25% de esas reservas están asociadas a la generación eléctrica.
Si se desarrolla el potencial mundial hidroeléctrico, se pueden reducir las emisiones de gases de invernadero en un 13% aproximadamente. Sin embargo, también deben considerarse las repercusiones negativas graves en la construcción de represas, entre las que figuran el desplazamiento de las poblaciones locales y el deterioro del medio ambiente, la pérdida de biodiversidad y de humedad. Se ha fragmentado considerablemente los cursos del 60% de los 227 ríos más grandes del mundo con represas, desviaciones y canales que están deteriorando los ecosistemas.
La Parota, Guerrero en México, es uno de los muchos ejemplos de cómo, para resolver sus problemas de energía, los estados recurren con frecuencia a violentar la voluntad de las comunidades sin importar los impactos ambientales y sociales. La Parota es un ejemplo, también, de cómo se organiza la protesta social pese a los mecanismos coercitivos y represivos.
2.4 Riesgos e implicaciones del cambio climático
El cambio climático mundial y la contaminación atmosférica pueden tener consecuencias para los recursos de agua dulce y su disponibilidad y, con la elevación del nivel del mar, poner en peligro las zonas costeras bajas y los ecosistemas de las islas pequeñas.
En la peor de las hipótesis, a mediados del presente siglo, 7,000 millones de personas sufrirán de escasez de agua en 60 países y, en el mejor de los casos, serán 2,000 millones en 48 países. Esto dependerá de factores como el crecimiento de la población y la elaboración de políticas adecuadas. Se calcula que un 20% del incremento de la escasez mundial de agua obedecerá al cambio climático. En las zonas húmedas es probable que las precipitaciones lluviosas aumenten, mientras que, en muchas zonas propensas a la sequía e, incluso, en algunas regiones tropicales y subtropicales, disminuirán y serán más irregulares. La calidad del agua empeorará con la elevación de la temperatura y el aumento de los índices de contaminación.
Destaca la necesidad de que la atenuación de riesgos forme parte integrante de la gestión de los recursos hídricos. Aunque el número de calamidades geofísicas, como terremotos y desprendimientos de tierras, ha permanecido bastante estable, la cantidad y las proporciones de los desastres relacionados con el agua (sequías e inundaciones) se han multiplicado por dos desde 1996. En el pasado decenio, murieron 665,000 personas en catástrofes naturales. Más del 90% perdieron la vida a causa de sequías e inundaciones. El 35% de esos desastres se produjeron en Asia, el 29% en África, el 20% en América, el 13% en Europa y el resto en Oceanía.
A pesar de presumirse la responsabilidad, en muchos de los casos, de los países con mayores niveles de crecimiento económico por los impactos ambientales causados, todas éstas desgracias humanas son costeadas en su mayor parte con recursos nativos y en el mejor de los casos con algunos créditos y ayuda humanitaria siempre insuficiente.
2.5 Agricultura y alimentación
Cada día mueren de hambre en el mundo 25,000 personas. Se calcula que 815 millones de habitantes del planeta padecen de desnutrición: 777 millones en los países en desarrollo, 27 millones en los países en transición y 11 millones en los países industrializados.
Cuando adoptó los Objetivos de Desarrollo para el Milenio en el año 2000, la comunidad internacional se comprometió a reducir a la mitad, de aquí a 2015 el número de personas que padecen hambre, ahora se sabe que este objetivo no se puede alcanzar antes del año 2030. Se estima que, para 2030, habrá 45 millones de hectáreas regadas suplementarias en los 93 países en desarrollo, donde se va a producir la mayor parte del crecimiento de la población mundial. Un 60% de todas las tierras susceptibles de ser regadas estarán en explotación para ese entonces. Esto exigirá un 14% más de agua para el regadío.
De los 170 países y territorios estudiados, hay 20 que ya están utilizando más del 40% de sus recursos renovables de agua para el regadío. Esto quiere decir que esos países “han alcanzado la proporción que se considera el umbral crítico a partir del cual se ven obligados a efectuar opciones difíciles entre el sector agrario y el urbano”. Otros 16 países están utilizando más del 20% de sus recursos para el regadío “lo cual puede anunciar una escasez de agua inminente”. A este respecto, “en 2030 Asia Meridional habrá alcanzado un promedio del 40% y el Oriente Medio y África del Norte no menos del 58%”.
En cambio, es posible que el África Subsahariana, América Latina y Asia Oriental se sitúen por debajo de ese umbral crítico. En los próximos 30 años se producirá en estas regiones un gran desarrollo de la agricultura. El problema estriba en lograr que las tierras y el agua se utilicen con más eficacia, ya que, se desperdicia casi el 60% del agua utilizada en el regadío. Se calcula que el aprovechamiento del agua de regadío sólo se podrá mejorar en un 4%. En este ámbito, es muy necesario incrementar la financiación de mejores tecnologías y métodos de gestión.
Entre 1962 y 1996, el promedio de rendimiento de los cultivos de cereales se multiplicó por dos, pasando de 1.4 a 2.8 toneladas por hectárea y cosecha. Esto significa que se necesita menos de la mitad de tierra arable para producir la misma cantidad de cereales que antes. Para el año 2030, se prevé que el 80% del aumento de la producción agraria será el resultado de la obtención de rendimientos más altos, del aumento de la cantidad de cosechas y del acortamiento de la duración de los barbechos.
El tratamiento de las aguas residuales puede atenuar la crisis del agua. Los campesinos ya recurren a este procedimiento en el 10% de las tierras de regadío de los países en desarrollo. Un tratamiento más adecuado de esas aguas puede mejorar la fertilidad de los suelos.
Según la ONU la seguridad alimentaria mejora a nivel mundial. El consumo alimentario por habitante en los países en desarrollo, que era de 2,054 kilocalorías en 1965 llegó a 2,681 en 1998. Los pastos y los cultivos ocupan el 37% de la superficie terrestre del planeta. La salinización y el encharcamiento provocados por drenajes y sistemas de riego deficientes han deteriorado el 10% de las tierras de regadío del planeta.
2.6 Ecología y contaminación
La naturaleza del agua, ha sufrido graves modificaciones por el uso indiscriminado e irracional, por parte del capital, el cual la ha llenado de toda clase de desechos y suciedades.
Los más afectados siguen siendo los pobres, ya que, el 50% de la población de los países en desarrollo está expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminadas. La contaminación de los ríos de Asia es la mayor del mundo. En sus aguas, la cantidad de bacterias procedentes de desechos producidos por el hombre es tres veces mayor que el promedio mundial. Además, su contenido en plomo es 20 veinte veces superior al de los ríos de los países industrializados.
En el mundo hay más de 2.2 millones de personas que mueren cada año debido a enfermedades causadas por el agua potable contaminada y el saneamiento deficiente. Una gran proporción de esas muertes se deben a las enfermedades ocasionadas por el agua. Casi un millón de personas muere de malaria cada año y más de 200 millones se ven aquejadas de esquistosomiasis, una dolencia conocida también con el nombre de bilharziosis. En Asia Meridional, el mosquito anopheles stephensi ha llegado incluso a adaptar sus hábitos al medio urbano y se reproduce en torno a los depósitos de agua instalados por doquier en los tejados de las viviendas.
En los Estados Unidos, el 40% de los espacios con agua evaluados en 1998 no se estimaron aptos para usos recreativos por estar contaminados con residuos alimentarios, metales, abonos y plaguicidas. Se estima que solamente 5 de los 55 ríos de Europa están exentos de contaminación, mientras que, en Asia la totalidad de los ríos que atraviesan ciudades están muy contaminados. El 24% de los mamíferos y el 12% de los pájaros corren el riesgo de desaparecer. Desde finales del siglo XIX se han extinguido entre 34 y 80 especies de peces y, desde 1970, han desaparecido 6 más. Sólo se ha estudiado a fondo un 10% aproximadamente de las especies de peces existentes en el mundo – la mayoría de ellas en aguas de tierras adentro – y, sin embargo, un tercio de las estudiadas se hallan en peligro.
Actualmente, la industria utiliza el 22% del agua consumida en el mundo. En los países ricos ese porcentaje asciende a un 59%, mientras que, en los países pobres sólo llega a un 8%. En el informe se pronostica que en 2025 esa proporción alcanzará un 24%. Se calcula que para ese entonces se gastarán 1,170 km3 de agua al año para usos industriales.
Cada año se vierten en el agua entre 300 y 500 millones de toneladas de desechos industriales: metales pesados, solventes, sedimentos tóxicos y otro tipo de residuos. Los Estados Unidos y algunos países industrializados más producen el 80% de los desechos peligrosos.
2.7 El derecho al agua
“El derecho humano al agua es el derecho de todos a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico”, se indica por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, en los Artículos 11 y 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Con base en esta definición, en noviembre de 2002, se marcó un hito en la historia de los derechos humanos. En el Pacto, no se menciona directamente el derecho al agua, no obstante, la Observación General No. 15 establece su inclusión en el derecho a un nivel de vida adecuado y en el derecho a la salud. La definición refleja tres aspectos fundamentales a garantizar: disponibilidad, accesibilidad y calidad.
Muchos países y territorios se encuentran en una situación crítica. Se consideran más de 180 países y territorios, en función de la cantidad de recursos renovables de agua disponibles por habitante, es decir toda el agua superficial, así como, la que se halla en el suelo y en capas subterráneas profundas. En la actualidad, 43 países sufren una grave escasez de agua. En menos de un cuarto de siglo, se calcula que dos tercios de la población mundial no tendrán acceso adecuado a los suministros de agua dulce. El mundo se divide cada vez más entre las regiones ''ricas'' y ''pobres'' en lo que se refiere a recursos de agua.
Los países y territorios del mundo más pobres en agua son: Kuwait (10 m3 anuales por habitante), la faja de Gaza (52 m3), los Emiratos Árabes Unidos (58 m3), las islas Bahamas (66 m3), Qatar (94 m3), las islas Maldivas (103 m3), la Jamahiriya Árabe Libia (113 m3), Arabia Saudita (118 m3), Malta (129 m3), y Singapur (149 m3).
Si exceptuamos a Groenlandia y Alaska, los 10 territorios y países que más agua poseen son: la Guyana francesa (812.121 m3 anuales por habitante), Islandia (609,319 m3), Guyana (316,689 m3), Surinam (292,566 m3), Congo (275,679 m3), Papua Nueva Guinea (166,563 m3), Gabón (133,333 m3), las Islas Salomón (100,000 m3), Canadá (94,353 m3) y Nueva Zelandia (86,554 m3).
El consumo regional de agua proyectado para el año 2000 indicaba que Asia absorbería el 60 por ciento del total mundial, seguida de América del Norte con 15 por ciento, Europa con 13 por ciento y África con menos del 7 por ciento. América Latina se pronosticó en menos del 5 por ciento, pese a que la cifra de esta región se ha casi cuadruplicado desde 1950. La demanda mundial de agua dulce se duplica cada 20 años, es decir, a un ritmo más de dos veces superior a la tasa de crecimiento de la población.
La agricultura consume alrededor del 65%-70% del agua, el 20%-25% se dedica a fines industriales, y el 10% restante es para uso doméstico. Si se mantienen estas tendencias antes del año 2025 la demanda de agua excederá los recursos terrestres en un 56% y miles de millones no tendrán acceso a la misma.
Los científicos advierten que una seria amenaza de crisis se cierne sobre el ciclo hidrológico del planeta. A medida que la superficie terrestre se despoja de bosques y praderas, mayor es el número de manantiales y arroyos que se agotan y menores son las precipitaciones que vierten sobre la cuenca de los ríos. La Ciudad de México, por ejemplo, ya depende de acuíferos para el 70% de su suministro de agua y está dilapidando estas fuentes subterráneas a un ritmo 80 veces superior al de su recuperación natural, debido sobre todo a las políticas públicas diseñadas bajo conceptos de mercado. El ciudadano medio sólo puede acceder a 28.5 metros cúbicos anuales, menos del 1% de los 3,100 de que debería disponer cada persona al año.
Esta es, de hecho, la paradoja que caracteriza gran parte de Latinoamérica en nuestros días. Esta región tiene gran abundancia de manantiales de agua dulce. El 20% del líquido mundial proviene sólo de la cuenca del Amazonas; Brasil tiene más agua que ningún otro país, pues dispone de la quinta parte de los recursos de agua del planeta. El territorio latinoamericano alberga cuatro de los 25 ríos más caudalosos del mundo -Amazonas, Paraná, Orinoco y Magdalena-, además de algunos de los lagos más grandes, entre los que se cuentan el Maracaibo en Venezuela, el Titicaca en Perú y Bolivia, el Poopó en Bolivia, y el Buenos Aires, compartido por Chile y Argentina.
En consecuencia, los latinoamericanos deberíamos tener una de las asignaciones de agua dulce per cápita más elevadas del mundo, algo menos de 3,100 metros cúbicos por persona al año. Sin embargo, algunas zonas de Latinoamérica sufren una sequía tan acuciante, que aproximadamente el 25% del continente se considera árido o semiárido. Se incluyen ahí no sólo desiertos naturales como la Patagonia, al sur de Argentina, o el de Atacama en el nordeste de Chile, sino también otros provocados por el hombre en amplias zonas de Perú, Bolivia y el noroeste de Argentina.
En América Latina, más de 130 millones de personas carecen de suministro de agua potable en sus hogares, y se calcula que sólo una persona de cada seis cuenta con redes de saneamiento adecuadas. El Caribe carece de manantiales de agua dulce, puesto que, no pueden fluir ríos por sus exiguos territorios.
La ciudad brasileña de Sao Paulo, afronta una seria amenaza de racionamiento, pues su suministro de agua depende de fuentes que están cada vez más alejadas de la ciudad y el costo del transporte supera la capacidad adquisitiva de muchos habitantes.
Al mismo tiempo, los recursos de agua dulce latinoamericanos sufren también problemas de contaminación constantes. En toda la región, las cuencas de ríos y lagos y los hábitat acuáticos se convierten a menudo en contenedores de basura, desagües de minas o depósitos de residuos agrícolas e industriales. La mayor parte de las aguas residuales vierte directamente en los ríos, lagos o canales sin tratamiento de ningún tipo.
En las zonas maquiladoras de la frontera entre México y Estados Unidos, la contaminación industrial es tan perniciosa, y el agua limpia llega a ser tan escasa, que los bebés y los niños beben Coca-cola o Pepsi en lugar de agua.
Paradójicamente, el país más contaminante de la región es Brasil, que también es el que ostenta el récord de mayores recursos de agua dulce. Brasil permite la contaminación química e industrial masiva, así como los vertidos de mercurio provenientes de las minas de oro. Sólo una parte de la Europa del Este y China superan los niveles de contaminación acuática de Brasil.
2.2 Conflictos internacionales
Hasta ahora, los conflictos fronterizos por el agua, han devenido en su mayor parte en formas de cooperación, según las conclusiones de un estudio de todas las interacciones que se dieron entre dos o más países a causa del agua en los últimos cincuenta años. “La mayoría (1,228) de las 1,831 interacciones estudiadas fueron de índole cooperativa y desembocaron en la firma de unos 200 tratados sobre repartos de aguas o construcciones de nuevas represas. Los acontecimientos de tipo conflictivo sumaron un total de 507, de ellos, 37 revistieron un carácter violento, y de éstos, 21 se tradujeron en operaciones militares (18 entre Israel y sus vecinos). El Comité del Mekong mantuvo los intercambios de información a lo largo de toda la guerra de Vietnam, la Comisión del Río Indo ha sobrevivido a dos guerras entre el Pakistán y la India, y los 10 países ribereños del Nilo han entablado negociaciones relativas para desarrollar su cuenca”. En la medida en que aumente la disputa por los recursos hídricos, se volverá más conflictiva y violenta la relación no sólo entre naciones, sino entre las sociedades y empresas trasnacionales que lucran con el líquido.
Hay 261 cuencas fluviales internacionales compartidas por 145 naciones. Un tercio de ellas pertenecen a más de dos países y diecinueve a cinco o más Estados. Más de la mitad de los abastecimientos de agua de una buena parte de África y del Oriente Medio, así como del cono sur de América Latina, dependen de estos recursos hídricos compartidos.
Se estima que su volumen de los recursos hídricos subterráneos (acuíferos), asciende a 23,400,000 km3, mientras que, el de los ríos es de 42,800 km3. Muchos dirigentes no saben ni siquiera que sus países comparten acuíferos con otros Estados. Los acuíferos encierran hasta el 98% de los abastecimientos de agua accesibles, cada año se extraen de ellos entre 600 y 700 km3 de agua, que cubren el 50% del consumo de agua potable aproximadamente, el 40% de la demanda industrial y el 20% de las necesidades de la agricultura de regadío.
2.3 El agua como fuente de energía y los megaproyectos
Con el agua se produce energía por diferentes métodos, el mas común y también el más usado es el hidroeléctrico que produce el 20% de la energía que se consume en el mundo y el 6% de la energía comercial. Los países en vías de desarrollo producen el 50% del total de energía que consumen en sus plantas hidroeléctricas.
Los países industrializados explotan aproximadamente el 70% de su potencial de energía eléctrica, mientras que los países en desarrollo sólo aprovechan el 15%. Canadá es el mayor productor de este tipo de energía, seguido por los Estados Unidos y Brasil. En América Latina, India y China hay todavía abundantes recursos hidroeléctricos sin explotar.
Resaltan los ejemplos de Noruega que produce en sus plantas hidroeléctricas el 99% de su energía. También Nueva Zelanda con el 75% de su energía proveniente de plantas hidroeléctricas.
En las siguientes tres décadas el crecimiento hidroeléctrico será del 2% anual en promedio y su contribución al consumo mundial total pasaría de 8% en 2003 a 9% en 2030. Dicho crecimiento se espera a partir de los grandes proyectos hidroeléctricos en países fuera de la OCDE, principalmente, China, India y Laos. Salvo Canadá, en los países desarrollados no se espera un crecimiento apreciable. Es conveniente señalar que también las plantas núcleoeléctricas y geotérmicas consumen volúmenes importantes de agua para cumplir con su objetivo: producir energía.
La generación hidroeléctrica fue de 2,899 Twh en 2004 y se estima que será de 3,689 Twh en 2030. En el pasado, la hidroelectricidad contribuyó apreciablemente, siendo la segunda fuente energética después del petróleo. Sin embargo, su crecimiento ha disminuido por razones ambientales y sociales. Las mayores reservas de agua se destinan a la industria e irrigación, 25% de esas reservas están asociadas a la generación eléctrica.
Si se desarrolla el potencial mundial hidroeléctrico, se pueden reducir las emisiones de gases de invernadero en un 13% aproximadamente. Sin embargo, también deben considerarse las repercusiones negativas graves en la construcción de represas, entre las que figuran el desplazamiento de las poblaciones locales y el deterioro del medio ambiente, la pérdida de biodiversidad y de humedad. Se ha fragmentado considerablemente los cursos del 60% de los 227 ríos más grandes del mundo con represas, desviaciones y canales que están deteriorando los ecosistemas.
La Parota, Guerrero en México, es uno de los muchos ejemplos de cómo, para resolver sus problemas de energía, los estados recurren con frecuencia a violentar la voluntad de las comunidades sin importar los impactos ambientales y sociales. La Parota es un ejemplo, también, de cómo se organiza la protesta social pese a los mecanismos coercitivos y represivos.
2.4 Riesgos e implicaciones del cambio climático
El cambio climático mundial y la contaminación atmosférica pueden tener consecuencias para los recursos de agua dulce y su disponibilidad y, con la elevación del nivel del mar, poner en peligro las zonas costeras bajas y los ecosistemas de las islas pequeñas.
En la peor de las hipótesis, a mediados del presente siglo, 7,000 millones de personas sufrirán de escasez de agua en 60 países y, en el mejor de los casos, serán 2,000 millones en 48 países. Esto dependerá de factores como el crecimiento de la población y la elaboración de políticas adecuadas. Se calcula que un 20% del incremento de la escasez mundial de agua obedecerá al cambio climático. En las zonas húmedas es probable que las precipitaciones lluviosas aumenten, mientras que, en muchas zonas propensas a la sequía e, incluso, en algunas regiones tropicales y subtropicales, disminuirán y serán más irregulares. La calidad del agua empeorará con la elevación de la temperatura y el aumento de los índices de contaminación.
Destaca la necesidad de que la atenuación de riesgos forme parte integrante de la gestión de los recursos hídricos. Aunque el número de calamidades geofísicas, como terremotos y desprendimientos de tierras, ha permanecido bastante estable, la cantidad y las proporciones de los desastres relacionados con el agua (sequías e inundaciones) se han multiplicado por dos desde 1996. En el pasado decenio, murieron 665,000 personas en catástrofes naturales. Más del 90% perdieron la vida a causa de sequías e inundaciones. El 35% de esos desastres se produjeron en Asia, el 29% en África, el 20% en América, el 13% en Europa y el resto en Oceanía.
A pesar de presumirse la responsabilidad, en muchos de los casos, de los países con mayores niveles de crecimiento económico por los impactos ambientales causados, todas éstas desgracias humanas son costeadas en su mayor parte con recursos nativos y en el mejor de los casos con algunos créditos y ayuda humanitaria siempre insuficiente.
2.5 Agricultura y alimentación
Cada día mueren de hambre en el mundo 25,000 personas. Se calcula que 815 millones de habitantes del planeta padecen de desnutrición: 777 millones en los países en desarrollo, 27 millones en los países en transición y 11 millones en los países industrializados.
Cuando adoptó los Objetivos de Desarrollo para el Milenio en el año 2000, la comunidad internacional se comprometió a reducir a la mitad, de aquí a 2015 el número de personas que padecen hambre, ahora se sabe que este objetivo no se puede alcanzar antes del año 2030. Se estima que, para 2030, habrá 45 millones de hectáreas regadas suplementarias en los 93 países en desarrollo, donde se va a producir la mayor parte del crecimiento de la población mundial. Un 60% de todas las tierras susceptibles de ser regadas estarán en explotación para ese entonces. Esto exigirá un 14% más de agua para el regadío.
De los 170 países y territorios estudiados, hay 20 que ya están utilizando más del 40% de sus recursos renovables de agua para el regadío. Esto quiere decir que esos países “han alcanzado la proporción que se considera el umbral crítico a partir del cual se ven obligados a efectuar opciones difíciles entre el sector agrario y el urbano”. Otros 16 países están utilizando más del 20% de sus recursos para el regadío “lo cual puede anunciar una escasez de agua inminente”. A este respecto, “en 2030 Asia Meridional habrá alcanzado un promedio del 40% y el Oriente Medio y África del Norte no menos del 58%”.
En cambio, es posible que el África Subsahariana, América Latina y Asia Oriental se sitúen por debajo de ese umbral crítico. En los próximos 30 años se producirá en estas regiones un gran desarrollo de la agricultura. El problema estriba en lograr que las tierras y el agua se utilicen con más eficacia, ya que, se desperdicia casi el 60% del agua utilizada en el regadío. Se calcula que el aprovechamiento del agua de regadío sólo se podrá mejorar en un 4%. En este ámbito, es muy necesario incrementar la financiación de mejores tecnologías y métodos de gestión.
Entre 1962 y 1996, el promedio de rendimiento de los cultivos de cereales se multiplicó por dos, pasando de 1.4 a 2.8 toneladas por hectárea y cosecha. Esto significa que se necesita menos de la mitad de tierra arable para producir la misma cantidad de cereales que antes. Para el año 2030, se prevé que el 80% del aumento de la producción agraria será el resultado de la obtención de rendimientos más altos, del aumento de la cantidad de cosechas y del acortamiento de la duración de los barbechos.
El tratamiento de las aguas residuales puede atenuar la crisis del agua. Los campesinos ya recurren a este procedimiento en el 10% de las tierras de regadío de los países en desarrollo. Un tratamiento más adecuado de esas aguas puede mejorar la fertilidad de los suelos.
Según la ONU la seguridad alimentaria mejora a nivel mundial. El consumo alimentario por habitante en los países en desarrollo, que era de 2,054 kilocalorías en 1965 llegó a 2,681 en 1998. Los pastos y los cultivos ocupan el 37% de la superficie terrestre del planeta. La salinización y el encharcamiento provocados por drenajes y sistemas de riego deficientes han deteriorado el 10% de las tierras de regadío del planeta.
2.6 Ecología y contaminación
La naturaleza del agua, ha sufrido graves modificaciones por el uso indiscriminado e irracional, por parte del capital, el cual la ha llenado de toda clase de desechos y suciedades.
Los más afectados siguen siendo los pobres, ya que, el 50% de la población de los países en desarrollo está expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminadas. La contaminación de los ríos de Asia es la mayor del mundo. En sus aguas, la cantidad de bacterias procedentes de desechos producidos por el hombre es tres veces mayor que el promedio mundial. Además, su contenido en plomo es 20 veinte veces superior al de los ríos de los países industrializados.
En el mundo hay más de 2.2 millones de personas que mueren cada año debido a enfermedades causadas por el agua potable contaminada y el saneamiento deficiente. Una gran proporción de esas muertes se deben a las enfermedades ocasionadas por el agua. Casi un millón de personas muere de malaria cada año y más de 200 millones se ven aquejadas de esquistosomiasis, una dolencia conocida también con el nombre de bilharziosis. En Asia Meridional, el mosquito anopheles stephensi ha llegado incluso a adaptar sus hábitos al medio urbano y se reproduce en torno a los depósitos de agua instalados por doquier en los tejados de las viviendas.
En los Estados Unidos, el 40% de los espacios con agua evaluados en 1998 no se estimaron aptos para usos recreativos por estar contaminados con residuos alimentarios, metales, abonos y plaguicidas. Se estima que solamente 5 de los 55 ríos de Europa están exentos de contaminación, mientras que, en Asia la totalidad de los ríos que atraviesan ciudades están muy contaminados. El 24% de los mamíferos y el 12% de los pájaros corren el riesgo de desaparecer. Desde finales del siglo XIX se han extinguido entre 34 y 80 especies de peces y, desde 1970, han desaparecido 6 más. Sólo se ha estudiado a fondo un 10% aproximadamente de las especies de peces existentes en el mundo – la mayoría de ellas en aguas de tierras adentro – y, sin embargo, un tercio de las estudiadas se hallan en peligro.
Actualmente, la industria utiliza el 22% del agua consumida en el mundo. En los países ricos ese porcentaje asciende a un 59%, mientras que, en los países pobres sólo llega a un 8%. En el informe se pronostica que en 2025 esa proporción alcanzará un 24%. Se calcula que para ese entonces se gastarán 1,170 km3 de agua al año para usos industriales.
Cada año se vierten en el agua entre 300 y 500 millones de toneladas de desechos industriales: metales pesados, solventes, sedimentos tóxicos y otro tipo de residuos. Los Estados Unidos y algunos países industrializados más producen el 80% de los desechos peligrosos.
2.7 El derecho al agua
“El derecho humano al agua es el derecho de todos a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico”, se indica por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, en los Artículos 11 y 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Con base en esta definición, en noviembre de 2002, se marcó un hito en la historia de los derechos humanos. En el Pacto, no se menciona directamente el derecho al agua, no obstante, la Observación General No. 15 establece su inclusión en el derecho a un nivel de vida adecuado y en el derecho a la salud. La definición refleja tres aspectos fundamentales a garantizar: disponibilidad, accesibilidad y calidad.
• Disponibilidad: Tiene que existir continuidad y fuentes con
cantidades suficientes para el uso personal y doméstico de las personas.
• Accesibilidad: Las personas deben acceder a ella (las
distancias a las fuentes no deben ser excesivas y el camino no debe estar
bloqueado o ser peligroso. Debe ser asequible, es decir a costos que puedan
pagar las personas.
• Calidad: Debe ser salubre, su sabor, olor y color deben ser
aceptables y contar con el saneamiento adecuado.
Para garantizar que las personas puedan disfrutar este derecho, los Estados deben cumplir tres tipos de obligaciones:
Para garantizar que las personas puedan disfrutar este derecho, los Estados deben cumplir tres tipos de obligaciones:
Ø Respetar: El propio Estado no
puede denegar el acceso al agua de las personas, por ejemplo, mediante la
contaminación de los recursos hídricos, mediante expulsiones
forzadas o mediante mecanismos de control del suministro a zonas domiciliarias.
Ø Proteger: En ocasiones son las
compañías privadas quienes privan a las personas de su acceso al
agua. El Estado está obligado a proteger frente a terceros el derecho al
agua de cada persona.
Ø Garantizar: Además de
preservar el acceso a un agua adecuada, los Estados deben promover la plena
realización de este derecho. Deberán establecer sistemas de
abastecimiento y saneamiento de recursos hídricos, mejorar los existentes
sobre todo en zonas marginales y rurales y plasmar dicho derecho en la
legislación nacional.
Tabla 1- Disponibilidad de
agua por habitante, por regiones,
1950-2000 (miles de m3)
1950-2000 (miles de m3)
|
Región
|
1950
|
1960
|
1970
|
1980
|
2000
|
|
Africa Asia América Latina Europa América del Norte |
20.6
9.6 105.0 5.9 37.2 |
16.5
7.9 80.2 5.4 30.2 |
12.7
6.1 61.7 4.9 25.2 |
9.4
5.1 48.8 4.4 21.3 |
5.1
3.3 28.3 4.1 17.5 |
Fuente: N.B. Ayibotele. 1992. The world's water:
assessing the resource,
Documento de fondo de la ICWE,
Dublín, Irlanda.
De manera evidente, el derecho al agua no se cumple. Son los pobres los
más afectados al tener que acceder a las llamadas “fuentes no
mejoradas” como es el caso de pozos no protegidos y vendedores de agua a
costos elevados:
• El abastecimiento (básico) de agua del 60% de los hogares
más pobres depende de las fuentes no mejoradas, frente a un 10% de los
hogares ricos.
• Más de 8 de cada 10 hogares sin acceso al agua están
situados en zonas rurales.
• Dos tercios de las mil cien millones de personas viven en Asia.
• En el Africa Subsahariana sólo un 58% de la población
tiene acceso a fuentes mejoradas de agua potable.
• En algunos países es habitual destinar 5 horas diarias para
recoger el agua necesaria para la familia.
Tabla 2-
Utilización sectorial del agua por grupos de ingresos
|
Grupo de ingreso
|
Utilización anual por
persona
(m3) |
Utilización por sectores
(%) |
||
|
Agricultura
|
Industrial
|
Domiciliaria
|
||
|
Bajos ingresos Ingresos medios Altos ingresos |
386
453 1,167 |
91
69 38 |
5
18 47 |
4
13 14 |
Fuente: Banco Mundial, 1992, Informe sobre el desarrollo mundial
1992,
basado en datos del Instituto Mundial sobre Recursos.
2.8 Gestión del agua
En los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, de las Naciones Unidas (2000) y en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (Johannesburgo 2002), la comunidad internacional se ha comprometido a que, de aquí al año 2015, se reduzca a la mitad el número de personas que carecen de agua potable sana e instalaciones sanitarias básicas. Lograr estos objetivo supone que, a más tardar en 2015, se hayan mejorado los abastecimientos de agua para 1,500 millones de personas más. Esto significa que, entre 2000 y 2015 habrá que suministrar esos servicios a 100 millones de personas más cada año, o sea 274,000 por día.
El saneamiento plantea un desafío de proporciones aún mayores. Entre 2000 y 2015, habrá que facilitar el acceso a servicios higiénicos a 1,900 millones de personas más, o sea, 125 millones cada año y 342,000 por día. Si se mantiene el nivel de inversiones actual, todas las regiones del mundo deberían alcanzar este doble objetivo, a excepción del África Subsahariana. En cifras absolutas, las necesidades de inversión en Asia superan a las de África y América Latina y el Caribe, juntas. Se estima que las primeras intervenciones costarán unos 12,600 millones de dólares a nivel mundial.
En 1995, el Banco Mundial (BM) estimó que se requeriría una inversión de US $12,000 millones anuales durante 10 años para elevar los estándares de abastecimiento de agua y de aguas residuales a niveles razonables. Aproximadamente US $7,000 millones serían para aguas residuales, con US $4,400 millones para la recolección de aguas de alcantarillado, US $1,200 millones para tratamiento, US $1,200 millones para rehabilitación de las instalaciones existentes, y el resto, para el saneamiento rural.
Estas estimaciones de costos estuvieron basadas en una meta de tratamiento de aguas residuales para 60% de la población con sistema de alcantarillado público. Sin embargo, en los hechos, la situación poco ha cambiado. Los presupuestos de los Estados con menor desarrollo se orientan al suministro del líquido y, en el mejor de los casos, al drenaje y alcantarillado, de manera que, en lugares como Latinoamérica continúa virtiéndose el 95% de las descargas a los ríos.
Cuando faltan las infraestructuras y los servicios, las áreas urbanas carentes de instalaciones para la captación y el saneamiento de aguas constituyen uno de los entornos más peligrosos del mundo para la vida humana. De 116 ciudades del planeta, las áreas urbanas de África son las que cuentan con peor equipamiento: sólo un 18% de las viviendas poseen desagües que van a parar al alcantarillado. En Asia, la proporción es levemente superior al 40%.
Las personas pobres, que tienen menos acceso al abastecimiento de agua, pagan proporcionalmente más por él. Según estudios realizados en Nueva Delhi (India), por ejemplo, el agua se vende a los pobres a razón de 4.89 dólares por metro cúbico, mientras que, las familias que poseen agua corriente a domicilio pagan solamente 0.01 dólares por la misma cantidad. En Vientiane (República Democrática Popular Laos), los vendedores cobran 14.68 dólares por metro cúbico, mientras que, la tarifa municipal es de 0.11 dólares solamente.
Muchas de las grandes trasnacionales del agua, proyectan sus políticas en función de este escenario y aprovechan la situación para maximizar sus ganancias sin atacar de fondo estas problemáticas.
La reestructuración de los organismos de agua en los Estados tiende a fomentar los mecanismos de privatización a través del abandono de áreas que, antes, era una obligación estatal atenderlas y la penetración de empresas privadas que con frecuencia son filiales de las grandes trasnacionales.
Los mecanismos de descentralización, que se diseñan para supuestamente fomentar la autonomía en la administración de las diferentes cuencas, terminan favoreciendo las condiciones para transitar a la privatización local o regional de dichos organismos antes públicos. En naciones donde no puede transitarse directamente a la privatización, se opta por los llamados organismos mixtos que suman recursos públicos y privados. Sin embargo, las políticas gubernamentales, en el momento de asignar los recursos, le dan prioridad a las localidades que tienen un mayor porcentaje de avance en su proceso de privatización.
En lo general, puede decirse que la intervención de las trasnacionales del agua a través de múltiples filiales en los países, ha resultado un verdadero fiasco, pues siendo los objetivos iniciales el que aporten inversiones y tecnología para resolver los problemas, terminan acaparando los recursos públicos y dedicándose a absorber la infraestructura ya instalada sin mejorarla, y a controlar los padrones de usuarios para asegurar los pagos o negar el servicio si ello no ocurre, todo un negocio redondo pues no exponen su capital y maximizan sus ganancias.
El control de los padrones de consumidores, y el llamado tandeo o control del suministro por zonas por parte de las empresas privadas, ha llevado en los hechos a negar el derecho humano al agua al cortarse el suministro por falta de pago.
La tendencia del capital de transformar el agua en mercancía es reciente y obedece al proceso de acumulación capitalista. Desde 1970 las transnacionales del agua vienen presionando a los gobiernos de los países del Tercer Mundo para que privaticen sus sistemas de agua.
2.9 Comercialización del agua
En medio de esta fiebre del ''oro azul'' ha surgido una nueva industria mundial del agua cuyas ganancias en 2001 eran, según las estimaciones del Banco Mundial, l billón de dólares estadounidenses anuales. Entre los principales magnates de este pujante sector se encuentran las corporaciones con fines lucrativos que ofrecen servicios de agua o venden agua embotellada. En la actualidad, este último sector es uno de los más boyantes y menos regulados del mundo.
En los años setenta, el volumen anual de agua embotellada y comercializada en todo el mundo era de 1,000 millones de litros. Pero antes del año 2000 las ventas anuales de agua embotellada ascendieron a 84,000 millones de litros, de los cuales, el 25% se comercializa y consume fuera del país de origen. Aunque el agua embotellada ofrece unas garantías esenciales en muchas zonas del mundo, es también uno de los mayores engaños de nuestra vida cotidiana pues se vende, como mínimo, a un precio medio que es 1,100 veces superior al del agua del grifo.
Todos los análisis coinciden en que la industria del agua embotellada ha crecido a un ritmo desmesurado. En 2000, las ventas de agua embotellada en todo el mundo se cifraban en torno a los 22,000 millones de dólares estadounidenses; en 2003, dichas ventas ascendieron a 46,000 millones de dólares.
Nestlé es el líder mundial en agua embotellada, con no menos de 68 marcas, seguido de Pepsi Cola, Coca Cola y Danone. En la mayoría de los países en desarrollo, la principal línea de productos Nestlé es Nestlé Pure Life que, en realidad, es agua del grifo purificada a bajo costo con adición de minerales, y que comercializa con el eslogan de ''pura y natural''. El agua embotellada de Pepsi se comercializa con la marca Aquafina y, la de Coca-Cola, es Bon Aqua. Ambas se limitan a extraer el agua del grifo municipal y a añadir minerales antes de venderla como agua embotellada. Además, tanto Pepsi como Coca Cola, han tenido casos de contaminación y otros problemas relativos a la calidad del agua. En 1999, por ejemplo, las botellas de Bon Aqua de Coca cola tuvieron que ser retiradas del mercado porque contenían moho y otras formas de contaminación bacteriana.
En los últimos años, los magnates de las bebidas populares han ampliado sus operaciones a Latinoamérica, en busca de nuevas oportunidades en un mercado en pleno desarrollo.
En esta región, Coca-Cola ha logrado beneficiarse de su extensa red de plantas de embotellado. En México, que según los analistas de inversión de J.P. Morgan es el segundo país, sólo después de Italia, en consumo de agua embotellada per cápita, Coca-Cola tiene una red de 17 empresas de embotellado, frente a las 6 de Pepsi. En Brasil, donde Coca-Cola dispone de 19 compañías de embotellado y comercializa la marca Bon Aqua de agua mineral desde 1997, la compañía prevé incrementar agresivamente su cuota de mercado de agua purificada. Coca-Cola tiene proyectos similares en Chile, donde domina el 31% del mercado del agua mineral y el 69% del de refrescos.
2.10 Alza de las tarifas
Paralelamente con los procesos de privatización, de forma desmesurada se incrementan las tarifas por el servicio, muy por encima de los ingresos normales de la población y de la inflación anualizada.
Los países desarrollados muestran una gran variedad en el precio del agua, que oscila desde 40 centavos el m3 en Canadá, hasta casi cinco veces más en Alemania (US $ 1.91/m3), como se indica en la Tabla 3.
En los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, de las Naciones Unidas (2000) y en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (Johannesburgo 2002), la comunidad internacional se ha comprometido a que, de aquí al año 2015, se reduzca a la mitad el número de personas que carecen de agua potable sana e instalaciones sanitarias básicas. Lograr estos objetivo supone que, a más tardar en 2015, se hayan mejorado los abastecimientos de agua para 1,500 millones de personas más. Esto significa que, entre 2000 y 2015 habrá que suministrar esos servicios a 100 millones de personas más cada año, o sea 274,000 por día.
El saneamiento plantea un desafío de proporciones aún mayores. Entre 2000 y 2015, habrá que facilitar el acceso a servicios higiénicos a 1,900 millones de personas más, o sea, 125 millones cada año y 342,000 por día. Si se mantiene el nivel de inversiones actual, todas las regiones del mundo deberían alcanzar este doble objetivo, a excepción del África Subsahariana. En cifras absolutas, las necesidades de inversión en Asia superan a las de África y América Latina y el Caribe, juntas. Se estima que las primeras intervenciones costarán unos 12,600 millones de dólares a nivel mundial.
En 1995, el Banco Mundial (BM) estimó que se requeriría una inversión de US $12,000 millones anuales durante 10 años para elevar los estándares de abastecimiento de agua y de aguas residuales a niveles razonables. Aproximadamente US $7,000 millones serían para aguas residuales, con US $4,400 millones para la recolección de aguas de alcantarillado, US $1,200 millones para tratamiento, US $1,200 millones para rehabilitación de las instalaciones existentes, y el resto, para el saneamiento rural.
Estas estimaciones de costos estuvieron basadas en una meta de tratamiento de aguas residuales para 60% de la población con sistema de alcantarillado público. Sin embargo, en los hechos, la situación poco ha cambiado. Los presupuestos de los Estados con menor desarrollo se orientan al suministro del líquido y, en el mejor de los casos, al drenaje y alcantarillado, de manera que, en lugares como Latinoamérica continúa virtiéndose el 95% de las descargas a los ríos.
Cuando faltan las infraestructuras y los servicios, las áreas urbanas carentes de instalaciones para la captación y el saneamiento de aguas constituyen uno de los entornos más peligrosos del mundo para la vida humana. De 116 ciudades del planeta, las áreas urbanas de África son las que cuentan con peor equipamiento: sólo un 18% de las viviendas poseen desagües que van a parar al alcantarillado. En Asia, la proporción es levemente superior al 40%.
Las personas pobres, que tienen menos acceso al abastecimiento de agua, pagan proporcionalmente más por él. Según estudios realizados en Nueva Delhi (India), por ejemplo, el agua se vende a los pobres a razón de 4.89 dólares por metro cúbico, mientras que, las familias que poseen agua corriente a domicilio pagan solamente 0.01 dólares por la misma cantidad. En Vientiane (República Democrática Popular Laos), los vendedores cobran 14.68 dólares por metro cúbico, mientras que, la tarifa municipal es de 0.11 dólares solamente.
Muchas de las grandes trasnacionales del agua, proyectan sus políticas en función de este escenario y aprovechan la situación para maximizar sus ganancias sin atacar de fondo estas problemáticas.
La reestructuración de los organismos de agua en los Estados tiende a fomentar los mecanismos de privatización a través del abandono de áreas que, antes, era una obligación estatal atenderlas y la penetración de empresas privadas que con frecuencia son filiales de las grandes trasnacionales.
Los mecanismos de descentralización, que se diseñan para supuestamente fomentar la autonomía en la administración de las diferentes cuencas, terminan favoreciendo las condiciones para transitar a la privatización local o regional de dichos organismos antes públicos. En naciones donde no puede transitarse directamente a la privatización, se opta por los llamados organismos mixtos que suman recursos públicos y privados. Sin embargo, las políticas gubernamentales, en el momento de asignar los recursos, le dan prioridad a las localidades que tienen un mayor porcentaje de avance en su proceso de privatización.
En lo general, puede decirse que la intervención de las trasnacionales del agua a través de múltiples filiales en los países, ha resultado un verdadero fiasco, pues siendo los objetivos iniciales el que aporten inversiones y tecnología para resolver los problemas, terminan acaparando los recursos públicos y dedicándose a absorber la infraestructura ya instalada sin mejorarla, y a controlar los padrones de usuarios para asegurar los pagos o negar el servicio si ello no ocurre, todo un negocio redondo pues no exponen su capital y maximizan sus ganancias.
El control de los padrones de consumidores, y el llamado tandeo o control del suministro por zonas por parte de las empresas privadas, ha llevado en los hechos a negar el derecho humano al agua al cortarse el suministro por falta de pago.
La tendencia del capital de transformar el agua en mercancía es reciente y obedece al proceso de acumulación capitalista. Desde 1970 las transnacionales del agua vienen presionando a los gobiernos de los países del Tercer Mundo para que privaticen sus sistemas de agua.
2.9 Comercialización del agua
En medio de esta fiebre del ''oro azul'' ha surgido una nueva industria mundial del agua cuyas ganancias en 2001 eran, según las estimaciones del Banco Mundial, l billón de dólares estadounidenses anuales. Entre los principales magnates de este pujante sector se encuentran las corporaciones con fines lucrativos que ofrecen servicios de agua o venden agua embotellada. En la actualidad, este último sector es uno de los más boyantes y menos regulados del mundo.
En los años setenta, el volumen anual de agua embotellada y comercializada en todo el mundo era de 1,000 millones de litros. Pero antes del año 2000 las ventas anuales de agua embotellada ascendieron a 84,000 millones de litros, de los cuales, el 25% se comercializa y consume fuera del país de origen. Aunque el agua embotellada ofrece unas garantías esenciales en muchas zonas del mundo, es también uno de los mayores engaños de nuestra vida cotidiana pues se vende, como mínimo, a un precio medio que es 1,100 veces superior al del agua del grifo.
Todos los análisis coinciden en que la industria del agua embotellada ha crecido a un ritmo desmesurado. En 2000, las ventas de agua embotellada en todo el mundo se cifraban en torno a los 22,000 millones de dólares estadounidenses; en 2003, dichas ventas ascendieron a 46,000 millones de dólares.
Nestlé es el líder mundial en agua embotellada, con no menos de 68 marcas, seguido de Pepsi Cola, Coca Cola y Danone. En la mayoría de los países en desarrollo, la principal línea de productos Nestlé es Nestlé Pure Life que, en realidad, es agua del grifo purificada a bajo costo con adición de minerales, y que comercializa con el eslogan de ''pura y natural''. El agua embotellada de Pepsi se comercializa con la marca Aquafina y, la de Coca-Cola, es Bon Aqua. Ambas se limitan a extraer el agua del grifo municipal y a añadir minerales antes de venderla como agua embotellada. Además, tanto Pepsi como Coca Cola, han tenido casos de contaminación y otros problemas relativos a la calidad del agua. En 1999, por ejemplo, las botellas de Bon Aqua de Coca cola tuvieron que ser retiradas del mercado porque contenían moho y otras formas de contaminación bacteriana.
En los últimos años, los magnates de las bebidas populares han ampliado sus operaciones a Latinoamérica, en busca de nuevas oportunidades en un mercado en pleno desarrollo.
En esta región, Coca-Cola ha logrado beneficiarse de su extensa red de plantas de embotellado. En México, que según los analistas de inversión de J.P. Morgan es el segundo país, sólo después de Italia, en consumo de agua embotellada per cápita, Coca-Cola tiene una red de 17 empresas de embotellado, frente a las 6 de Pepsi. En Brasil, donde Coca-Cola dispone de 19 compañías de embotellado y comercializa la marca Bon Aqua de agua mineral desde 1997, la compañía prevé incrementar agresivamente su cuota de mercado de agua purificada. Coca-Cola tiene proyectos similares en Chile, donde domina el 31% del mercado del agua mineral y el 69% del de refrescos.
2.10 Alza de las tarifas
Paralelamente con los procesos de privatización, de forma desmesurada se incrementan las tarifas por el servicio, muy por encima de los ingresos normales de la población y de la inflación anualizada.
Los países desarrollados muestran una gran variedad en el precio del agua, que oscila desde 40 centavos el m3 en Canadá, hasta casi cinco veces más en Alemania (US $ 1.91/m3), como se indica en la Tabla 3.
Tabla 3- Precios del agua
por países.
|
País
|
$US/m3
|
|
Alemania Dinamarca Bélgica Países Bajos Francia Reino Unido Italia Finlandia Irlanda Suecia España Estados Unidos Australia Sudáfrica Canadá |
1.91
1.64 1.56 1.25 1.23 1.18 0.76 0.69 0.63 0.58 0.57 0.51 0.50 0.47 0.40 |
Fuente: Extracto del Resumen del Informe de las Naciones Unidas
sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo.
Watertech en línea, 2001.
Los incrementos en países con menor desarrollo no son menores. Los
precios del agua para distintas ciudades de Asia van desde los US $
0.2/m3 hasta los US $ 5.74/m3.
Se registra venta de agua sin ser una situación común. En algunos países, el agua de los vendedores ilegales es 100 veces más cara que el agua suministrada por conexión a la red. En México pueden encontrarse localidades donde el costo es de US $ 0.10/m3 hasta lugares donde el costo alcanza o supera US $ 1.0/m3, como se indica en la Tabla 4.
Se registra venta de agua sin ser una situación común. En algunos países, el agua de los vendedores ilegales es 100 veces más cara que el agua suministrada por conexión a la red. En México pueden encontrarse localidades donde el costo es de US $ 0.10/m3 hasta lugares donde el costo alcanza o supera US $ 1.0/m3, como se indica en la Tabla 4.
Tabla 4- Tarifas en
México (Costo en US $).
|
No.
|
30 m3/mes
$/m3 |
2002
|
2003
|
2004
|
2005
|
|
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 |
Tijuana Manzanillo León Pachuca Aguascalientes Morelia Cuernavaca Campeche Oaxaca Villahermosa |
1.82 0.41 - - - 0.11 - 0.10 - - |
0.91 0.52 - - - 0.12 - 0.10 - - |
0.1
0.55 - - - - 0.13 - 0.10 - - |
1.13 0.91 0.88 0.83 0.83 0.20 0.15 0.10 0.07 0.055 |
Fuente: Comisión Nacional del Agua. México,
2006.
La disparidad existente refleja, de alguna forma, los avances de la
privatización en los distintos lugares pues, las alzas tarifarias son una
condición para que las empresas privadas se hagan cargo de los sistemas
de agua, con incrementos que en ocasiones triplica o cuadruplica el costo y
llega, incluso, a tasas superiores del 1,000% (partiendo de que existen lugares
todavía donde el costo por m3 es de US $ 0.10), lo cual, les
asegura la rentabilidad del negocio y, en cambio, no garantiza que el agua
llegue a todos, se expanda la infraestructura de saneamiento y, menos
aún, aumente el porcentaje de tratamiento de aguas residuales.
En cuanto al agua embotellada, si partimos del costo de US $0.80/litro, tenemos que el costo comercial de 1 metro cúbico asciende a US $ 800, lo cual, da una idea de las enormes ganancias que deja a las corporaciones y la insistencia -a pesar de que los supuestos elementos de crisis pueden ser resueltos mediante políticas públicas- de que el control del agua pase totalmente a manos privadas.
Las luchas contra los aumentos de tarifas, y porque el consumo humano sea prioritario sobre los demás usos del agua, son una primer condición para impedir los avances de la privatización pues inhiben los grandes márgenes de ganancia y el interés de las grandes trasnacionales en su control. El freno de los proyectos hidroeléctricos sin consenso social revisten, también, una singular importancia dada la penetración de las grandes trasnacionales del ramo, y su afán de lucro, sobre obras que si bien generan algunos beneficios tienen fuertes implicaciones ambientales y sociales.
2.11 Privatización y trasnacionales del agua
La privatización del agua en el mundo comienza, tal vez, cuando Europa sufre una devastadora epidemia de cólera en 1823; París y Londres sufren la mayor cantidad de muertes y, por toda Europa, mueren más de un millón de seres humanos. Probablemente, este fue un motivo para que en París se diera una de las primeras sociedades público-privadas de los servicios del agua potable y se creara una red de drenaje para desalojar las aguas residuales de las ciudades. Así, el abasto urbano de agua limpia dio un elemento de solución para resolver la catástrofe de salud y, a la vez, disparó la revolución hidráulica que hizo entubar el agua para higienizarla. Los tubos, los sistemas de bombeo, la construcción de presas, sufren un inusitado cambio en la calidad y en la cantidad, el cloro es utilizado para potabilizar el agua y garantizar que, por medio del agua ya no se darían mas brotes de cólera; se tienden una gran cantidad de redes de agua potable y cientos, quizás miles, de kilómetros de drenaje, tanto en Londres como en París.
De las primeras transnacionales del agua, quizá sea la francesa Suez-Lyonnaise des Eaux, cuyo origen se remonta al año 1858 cuando intervino en la construcción del canal de Suez en Egipto; de ser un compañía constructora de infraestructura hidráulica paso a ser, actualmente, uno de los más poderos monopolios mundiales del agua.
Existen muchos casos simultáneos de privatización del agua, debido a la expansión de capital en el último cuarto del siglo XX en el mundo. Sin embargo, destacan los casos de Sudáfrica, Chile, Argentina, Inglaterra, Filipinas, México, Hungría, China, Alemania, Vietnam, Bélgica, España, República Checa, Hong Kong, Rumania, Malasia, Italia, Lituania Marruecos, Bolivia, Indonesia y los propios Estados Unidos.
Algunas de las siguientes transnacionales tienen que ver o están ya explotando las concesiones-privatizaciones de agua en muchos países del mundo,
En cuanto al agua embotellada, si partimos del costo de US $0.80/litro, tenemos que el costo comercial de 1 metro cúbico asciende a US $ 800, lo cual, da una idea de las enormes ganancias que deja a las corporaciones y la insistencia -a pesar de que los supuestos elementos de crisis pueden ser resueltos mediante políticas públicas- de que el control del agua pase totalmente a manos privadas.
Las luchas contra los aumentos de tarifas, y porque el consumo humano sea prioritario sobre los demás usos del agua, son una primer condición para impedir los avances de la privatización pues inhiben los grandes márgenes de ganancia y el interés de las grandes trasnacionales en su control. El freno de los proyectos hidroeléctricos sin consenso social revisten, también, una singular importancia dada la penetración de las grandes trasnacionales del ramo, y su afán de lucro, sobre obras que si bien generan algunos beneficios tienen fuertes implicaciones ambientales y sociales.
2.11 Privatización y trasnacionales del agua
La privatización del agua en el mundo comienza, tal vez, cuando Europa sufre una devastadora epidemia de cólera en 1823; París y Londres sufren la mayor cantidad de muertes y, por toda Europa, mueren más de un millón de seres humanos. Probablemente, este fue un motivo para que en París se diera una de las primeras sociedades público-privadas de los servicios del agua potable y se creara una red de drenaje para desalojar las aguas residuales de las ciudades. Así, el abasto urbano de agua limpia dio un elemento de solución para resolver la catástrofe de salud y, a la vez, disparó la revolución hidráulica que hizo entubar el agua para higienizarla. Los tubos, los sistemas de bombeo, la construcción de presas, sufren un inusitado cambio en la calidad y en la cantidad, el cloro es utilizado para potabilizar el agua y garantizar que, por medio del agua ya no se darían mas brotes de cólera; se tienden una gran cantidad de redes de agua potable y cientos, quizás miles, de kilómetros de drenaje, tanto en Londres como en París.
De las primeras transnacionales del agua, quizá sea la francesa Suez-Lyonnaise des Eaux, cuyo origen se remonta al año 1858 cuando intervino en la construcción del canal de Suez en Egipto; de ser un compañía constructora de infraestructura hidráulica paso a ser, actualmente, uno de los más poderos monopolios mundiales del agua.
Existen muchos casos simultáneos de privatización del agua, debido a la expansión de capital en el último cuarto del siglo XX en el mundo. Sin embargo, destacan los casos de Sudáfrica, Chile, Argentina, Inglaterra, Filipinas, México, Hungría, China, Alemania, Vietnam, Bélgica, España, República Checa, Hong Kong, Rumania, Malasia, Italia, Lituania Marruecos, Bolivia, Indonesia y los propios Estados Unidos.
Algunas de las siguientes transnacionales tienen que ver o están ya explotando las concesiones-privatizaciones de agua en muchos países del mundo,
1- Vivendi Universal Environnment (actualmente Veolia): monopolio
francés.
2- Suez--Lyonnaise des Eaux con su división de aguas Ondeo:
monopolio francés.
3- Bouygues—Saur: monopolio francés.
4- RWE--THAMES Water: monopolio alemán con capital
holandés.
5- BECHTEL Co.—United Utilities: monopolio estadounidense con capital
ingles.
6- American Waters Works Company: monopolio estadounidense.
7- Enron—Azurix: monopolio fugaz estadounidense con capital de los
Bush.
8- Wessex Water—Philip Utilities: monopolio canadiense con capital
gringo.
9- Severn Trent Water: monopolio ingles.
10- Kelda Cantes : monopolio ingles (también fue conocido como
Yorkshire Water).
11- Anglian Water : monopolio ingles
Con el fin de aprovecharse de la crisis ficticia del agua en Latinoamérica, numerosas empresas privadas europeas de servicios de agua han decidido asumir las operaciones de suministro público de agua en la mayoría de los países de la región, incluidos Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay.
Aunque algunas compañías, como Aguas de Barcelona y aguas de Bilbao, tienen contratos con los municipios. La mayoría de las empresas que interviene en Latinoamérica son filiales locales de las tres principales corporaciones de servicios de agua: las francesas Suez y Vivendi, y la alemana RWE-Thames. En conjunto, estas tres compañías aportan servicios de agua corriente y saneamiento a 300 millones de clientes en más de 130 países.
Hace una década, el grupo de las tres grandes empresas prestaba servicio a sólo 51 millones de personas en sólo 12 países. Suez y Vivendi controlan ahora más del 70% del mercado de suministro de agua en todo el mundo. Sus ingresos se han incrementado al mismo ritmo que su desarrollo. Vivendi obtuvo más de 12,000 millones de dólares de beneficios en 2002, frente a los 5,000 millones de hace una década. Las tres se sitúan entre las 100 empresas mundiales con ingresos anuales conjuntos de casi 160,000 millones de dólares en 2002, y una tasa de crecimiento anual del 10%, lo cual supera muchas economías nacionales en las que intervienen.
Sin embargo, el historial de los servicios que han prestado hasta el momento, sobre todo en los países en desarrollo del sur del planeta, es bastante turbio y está documentado: contratos secretos, incremento de las tarifas, ineficiencia del servicio, cortes del suministro (para quienes no pagan oportunamente), escasa calidad del agua, casos de soborno y corrupción, además de márgenes de beneficios muy amplios.
A menudo, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Interamericano (BID) facilitan la entrada agresiva de estas compañías en los mercados latinoamericanos. Tanto Suez como Vivendi recurren a su considerable influencia entre las entidades crediticias multilaterales para que el suministro privado de agua sea una ''condición'' de la condonación de la deuda o la concesión de nuevos préstamos. El BID es el acreedor de 58,000 millones de deuda en la región, lo cual le confiere un tremendo poder para imponer la privatización del agua a los municipios desesperados. Algunos de los préstamos más cuantiosos del BID, concedidos durante la década pasada, fueron destinados directamente a las compañías multinacionales de agua para que se hiciesen con las concesiones de agua privadas en países como Argentina, Bolivia y Honduras.
Con el fin de aprovecharse de la crisis ficticia del agua en Latinoamérica, numerosas empresas privadas europeas de servicios de agua han decidido asumir las operaciones de suministro público de agua en la mayoría de los países de la región, incluidos Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay.
Aunque algunas compañías, como Aguas de Barcelona y aguas de Bilbao, tienen contratos con los municipios. La mayoría de las empresas que interviene en Latinoamérica son filiales locales de las tres principales corporaciones de servicios de agua: las francesas Suez y Vivendi, y la alemana RWE-Thames. En conjunto, estas tres compañías aportan servicios de agua corriente y saneamiento a 300 millones de clientes en más de 130 países.
Hace una década, el grupo de las tres grandes empresas prestaba servicio a sólo 51 millones de personas en sólo 12 países. Suez y Vivendi controlan ahora más del 70% del mercado de suministro de agua en todo el mundo. Sus ingresos se han incrementado al mismo ritmo que su desarrollo. Vivendi obtuvo más de 12,000 millones de dólares de beneficios en 2002, frente a los 5,000 millones de hace una década. Las tres se sitúan entre las 100 empresas mundiales con ingresos anuales conjuntos de casi 160,000 millones de dólares en 2002, y una tasa de crecimiento anual del 10%, lo cual supera muchas economías nacionales en las que intervienen.
Sin embargo, el historial de los servicios que han prestado hasta el momento, sobre todo en los países en desarrollo del sur del planeta, es bastante turbio y está documentado: contratos secretos, incremento de las tarifas, ineficiencia del servicio, cortes del suministro (para quienes no pagan oportunamente), escasa calidad del agua, casos de soborno y corrupción, además de márgenes de beneficios muy amplios.
A menudo, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Interamericano (BID) facilitan la entrada agresiva de estas compañías en los mercados latinoamericanos. Tanto Suez como Vivendi recurren a su considerable influencia entre las entidades crediticias multilaterales para que el suministro privado de agua sea una ''condición'' de la condonación de la deuda o la concesión de nuevos préstamos. El BID es el acreedor de 58,000 millones de deuda en la región, lo cual le confiere un tremendo poder para imponer la privatización del agua a los municipios desesperados. Algunos de los préstamos más cuantiosos del BID, concedidos durante la década pasada, fueron destinados directamente a las compañías multinacionales de agua para que se hiciesen con las concesiones de agua privadas en países como Argentina, Bolivia y Honduras.

Deshielo de los
glaciares, consecuencia de la afectación al clima

Carencia de agua,
consecuencia de la mercantilización de la misma
3 RESPUESTA GLOBAL CONTRA LAS PRIVATIZACIONES
Frente a la política neoliberal impulsada por los organismos
financieros internacionales, y adoptada por los gobiernos, los trabajadores y
los pueblos han desarrollado una intensa lucha de resistencia social. En algunos
casos, la experiencia ha sido aleccionadora, unificando a las poblaciones en
defensa de sus recursos naturales y patrimonio colectivo social.
De 1992 a la fecha, varios procesos privatizadores han sido agresivos, otros han venido avanzando ilegalmente y, algunos, han sido impedidos e, incluso, revertidos mediante procesos de nacionalización impulsados por los procesos sociales en marcha.
a) Inglaterra
En 1988, el gobierno de Margaret Thatcher transformó sus 10 sistemas regionales de agua (Region Water System “RWAS” ), en negocios privados en lo que ha sido una de las privatizaciones masivas más cuestionadas de la historia reciente. Las RWAS fueron concesionadas por 25 años poniendo en venta los bienes en el mercado financiero y creando monopolios privados del agua en 10 regiones del Reino Unido, solo Escocia e Irlanda del Norte fueron eximidos. Los nuevos monopolios fueron beneficiados con una serie de subsidios gubernamentales con el fin de incrementar los ingresos de las llamadas “compañías de agua”.
El gobierno de Thatcher anuló toda la deuda de las compañías de agua previas a privatización y que consistía en cerca de 8 billones de dólares; también, se les otorgó una “dote verde” de 2.6 billones de dólares en efectivo (green dowry, dicen los ingleses). En los primeros 4 años de privatización, los precios del agua potable doméstica subieron 50% y, en 1993, subieron 46% en términos reales ajustados a la inflación.
En contraste, los bonos, salarios y otros conceptos de los funcionarios y directores de estas “compañías de aguas” tuvieron incrementos desde 50% hasta 200%. Los ingresos netos de estos monopolios del agua subieron, en 1990, 147% y, en 1997, llegaron hasta un 169%. Hay que señalar que los márgenes de ganancia en Inglaterra son 3 o 4 veces más altos que en Francia, España, Suecia o Hungría.
Además de haber gozado de un periodo especial de protección de 5 años, las compañías fueron eximidas de cargas fiscales, como el pago de impuestos y otros conceptos legales. Este fenómeno explica, por si mismo, porqué estas compañías fueron rápidamente compradas por monopolios como Vivendi, Suez y RWE—Thames. Con las compañías de aguas hubo serias transgresiones ambientales, además, al prescindir de trabajadores que llevaban el control de las lecturas, las compañías de aguas redujeron el personal técnico en más del 50%
Aquí se comenzó a aplicar la nueva tecnología de los medidores electrónicos, llamados medidores pre-pago, que solo dan agua cuando los consumidores han pagado y cargado dinero a una tarjeta de plástico; si la cuenta en la tarjeta esta vacía, los medidores cortan el suministro del agua automáticamente. Para 1996, ya había por el Reino Unido poco más de 16,000 medidores de esta naturaleza.
De 1992 a la fecha, varios procesos privatizadores han sido agresivos, otros han venido avanzando ilegalmente y, algunos, han sido impedidos e, incluso, revertidos mediante procesos de nacionalización impulsados por los procesos sociales en marcha.
a) Inglaterra
En 1988, el gobierno de Margaret Thatcher transformó sus 10 sistemas regionales de agua (Region Water System “RWAS” ), en negocios privados en lo que ha sido una de las privatizaciones masivas más cuestionadas de la historia reciente. Las RWAS fueron concesionadas por 25 años poniendo en venta los bienes en el mercado financiero y creando monopolios privados del agua en 10 regiones del Reino Unido, solo Escocia e Irlanda del Norte fueron eximidos. Los nuevos monopolios fueron beneficiados con una serie de subsidios gubernamentales con el fin de incrementar los ingresos de las llamadas “compañías de agua”.
El gobierno de Thatcher anuló toda la deuda de las compañías de agua previas a privatización y que consistía en cerca de 8 billones de dólares; también, se les otorgó una “dote verde” de 2.6 billones de dólares en efectivo (green dowry, dicen los ingleses). En los primeros 4 años de privatización, los precios del agua potable doméstica subieron 50% y, en 1993, subieron 46% en términos reales ajustados a la inflación.
En contraste, los bonos, salarios y otros conceptos de los funcionarios y directores de estas “compañías de aguas” tuvieron incrementos desde 50% hasta 200%. Los ingresos netos de estos monopolios del agua subieron, en 1990, 147% y, en 1997, llegaron hasta un 169%. Hay que señalar que los márgenes de ganancia en Inglaterra son 3 o 4 veces más altos que en Francia, España, Suecia o Hungría.
Además de haber gozado de un periodo especial de protección de 5 años, las compañías fueron eximidas de cargas fiscales, como el pago de impuestos y otros conceptos legales. Este fenómeno explica, por si mismo, porqué estas compañías fueron rápidamente compradas por monopolios como Vivendi, Suez y RWE—Thames. Con las compañías de aguas hubo serias transgresiones ambientales, además, al prescindir de trabajadores que llevaban el control de las lecturas, las compañías de aguas redujeron el personal técnico en más del 50%
Aquí se comenzó a aplicar la nueva tecnología de los medidores electrónicos, llamados medidores pre-pago, que solo dan agua cuando los consumidores han pagado y cargado dinero a una tarjeta de plástico; si la cuenta en la tarjeta esta vacía, los medidores cortan el suministro del agua automáticamente. Para 1996, ya había por el Reino Unido poco más de 16,000 medidores de esta naturaleza.
Ø El incremento en los precios de
consumo de agua fue seguido por un incremento en los cortes de agua por falta de
pago.
Ø Los cortes se triplicaron en los
primeros 5 años con 18,636 casos.
Ø Un estudio de 1994 demostró que
los casos de disentería aumentaron en gran parte de las zonas urbanas.
Con la certeza de que los cortes de agua eran un atentado a la Salud Pública, las protestas de la población obligaron a que el parlamento en el Reino Unido redactara una nueva ley de agua llamada “Water Industry Act 1999” que prohibía los cortes por falta de pago y el uso de medidores pre-pago.
En Inglaterra hubo serias transgresiones ambientales, en 1998 las compañías fueron catalogadas como las más contaminadas del mundo:
Con la certeza de que los cortes de agua eran un atentado a la Salud Pública, las protestas de la población obligaron a que el parlamento en el Reino Unido redactara una nueva ley de agua llamada “Water Industry Act 1999” que prohibía los cortes por falta de pago y el uso de medidores pre-pago.
En Inglaterra hubo serias transgresiones ambientales, en 1998 las compañías fueron catalogadas como las más contaminadas del mundo:
• Falta de medidas de conservación
• Polución en el agua potable, y baja calidad en el agua de
consumo humano.
De 1989 a 1997 la agencia reguladora del agua inició un proceso en contra de las 10 compañías y, por tal razón, fueron procesadas 260 veces.
b) Manila, Filipinas
La transferencia de la responsabilidad de abastecimiento de agua de Manila, de un organismo público a dos grupos de empresas privadas, que se dividieron la ciudad en la zona Este y la zona Oeste, fue el paso para que las tarifas aumentaran hasta un 700% y la aplicación del principio, según el cual, los pobres pagan el agua de los ricos.
Así, Water Co., asociada a la francesa Suez, cobraba en Manila del Este, que es la parte más rica de la ciudad y donde se asientan los comercios de las transnacionales, a 7 centavos de dólar el metro cúbico de agua; en la parte Oeste, los oligarcas López junto con Suez crearon Mayniland Water Services, y anunciaron que el precio del agua costará 14 centavos de dólar por metro cúbico. La privatización del agua fue financiada por el Banco Asiático de Desarrollo con un monto de 45 millones de dólares. Las protestas populares en Manila, de 1998 y 1999, fueron reprimidas violentamente por el gobierno. Muchos ciudadanos resistieron a la privatización. La crisis económica asiática de 2003, tal vez, haya sido el factor externo que obligo a Suez dejar Filipinas, sin embargo, aún así en su salida ensució al servicio Metropolitano de Agua y al Sistema de Drenaje culpándolos de los daños y de los aumentos de tarifas.
c) Atlanta, Georgia, Estados Unidos
En 1998, el gobierno de la ciudad de Atlanta, Estados Unidos, firmó un contrato con la United Water (la cara de Suez en los E.U) por 20 años, con un costo de 428 millones de dólares. Después de haber firmado el contrato, la compañía despidió a más de la mitad de personal, entre trabajadores calificados y empleados, y redujo el nivel de capacitación requerida para los empleados permanentes.
A los pocos meses, United Water pidió más dinero a la ciudad y añadió 80 millones de dólares al contrato original; el gobierno de la ciudad se negó a pagarlos y la compañía regresó con cargos de 80 millones de dólares por gastos adicionales. Los comisionados del agua se negaron a aprobar los pagos, pero aparecieron documentos firmados por el alcalde Bill Campbell autorizando los pagos. El negó haber firmado tales documentos y los abogados, por parte de la ciudad, declaran la autorización sin valor alguno; la compañía redujo la presión para este pago.
La compañía mandó facturas por trabajos no realizados y cobró un monto extra de 37.6 millones de dólares por servicios adicionales, reembolsos de capital y mantenimiento de costos. La ciudad tuvo que pagar 16 millones de dólares y, el resto, no fue pagado por las siguientes razones:
De 1989 a 1997 la agencia reguladora del agua inició un proceso en contra de las 10 compañías y, por tal razón, fueron procesadas 260 veces.
b) Manila, Filipinas
La transferencia de la responsabilidad de abastecimiento de agua de Manila, de un organismo público a dos grupos de empresas privadas, que se dividieron la ciudad en la zona Este y la zona Oeste, fue el paso para que las tarifas aumentaran hasta un 700% y la aplicación del principio, según el cual, los pobres pagan el agua de los ricos.
Así, Water Co., asociada a la francesa Suez, cobraba en Manila del Este, que es la parte más rica de la ciudad y donde se asientan los comercios de las transnacionales, a 7 centavos de dólar el metro cúbico de agua; en la parte Oeste, los oligarcas López junto con Suez crearon Mayniland Water Services, y anunciaron que el precio del agua costará 14 centavos de dólar por metro cúbico. La privatización del agua fue financiada por el Banco Asiático de Desarrollo con un monto de 45 millones de dólares. Las protestas populares en Manila, de 1998 y 1999, fueron reprimidas violentamente por el gobierno. Muchos ciudadanos resistieron a la privatización. La crisis económica asiática de 2003, tal vez, haya sido el factor externo que obligo a Suez dejar Filipinas, sin embargo, aún así en su salida ensució al servicio Metropolitano de Agua y al Sistema de Drenaje culpándolos de los daños y de los aumentos de tarifas.
c) Atlanta, Georgia, Estados Unidos
En 1998, el gobierno de la ciudad de Atlanta, Estados Unidos, firmó un contrato con la United Water (la cara de Suez en los E.U) por 20 años, con un costo de 428 millones de dólares. Después de haber firmado el contrato, la compañía despidió a más de la mitad de personal, entre trabajadores calificados y empleados, y redujo el nivel de capacitación requerida para los empleados permanentes.
A los pocos meses, United Water pidió más dinero a la ciudad y añadió 80 millones de dólares al contrato original; el gobierno de la ciudad se negó a pagarlos y la compañía regresó con cargos de 80 millones de dólares por gastos adicionales. Los comisionados del agua se negaron a aprobar los pagos, pero aparecieron documentos firmados por el alcalde Bill Campbell autorizando los pagos. El negó haber firmado tales documentos y los abogados, por parte de la ciudad, declaran la autorización sin valor alguno; la compañía redujo la presión para este pago.
La compañía mandó facturas por trabajos no realizados y cobró un monto extra de 37.6 millones de dólares por servicios adicionales, reembolsos de capital y mantenimiento de costos. La ciudad tuvo que pagar 16 millones de dólares y, el resto, no fue pagado por las siguientes razones:
1. Porque, o bien, el trabajo no había ni comenzado, o no estaba
terminado.
2. El mantenimiento de rutina fue facturado como “reparaciones de
activos fijos”.
3. Muchos trabajos urgentes de rehabilitación de infraestructura
fueron abandonados.
4. La negligencia por atender los reportes de fugas de agua.
5. No proporcionar mantenimiento a los equipos de bombeo.
6. Una tubería rota podía tardar más de 2 meses en ser
reparada.
7. La finalización del 50% de los proyectos de mantenimiento
permanecieron inciertos.
8. El personal contratado para trabajar en Atlanta prestaba sus servicios
en proyectos de otros Estados.
9. La transnacional no cooperaba ni estaba dispuesta a dar
información que le era requerida.
Al no tener confianza en esta compañía, la ciudad contrató a inspectores para verificar los informes de trabajo realizados por la empresa, estos costaron a la ciudad 1 millón de dólares. Chris New, comisionado del agua en Atlanta, dijo “mi preocupación más grande es que mucha gente ha perdido la confianza en la calidad del agua. El año pasado tuvimos muchas recomendaciones para hervir el agua y hubo agua sucia en el sistema”.
En enero de 2003, después de una serie de conflictos entre Atlanta y United Water, funcionarios de la ciudad terminan con el contrato más grande de privatización de agua de los Estados Unidos. Ahora, Atlanta enfrenta la dura tarea de retomar el control del sistema de agua para cubrir las necesidades que fueron olvidadas durante el negro periodo de la filial de Suez.
d) Cochabamba, Bolivia
Uno de los puntos más conflictivos de las batallas por el agua es Latinoamérica.
De hecho, la primera gran guerra del agua del siglo XXI estalló en Bolivia cuando el Banco Mundial exigió, para la renovación de un préstamo de 25 millones de dólares, la condición de que se privatizasen los servicios de agua del país más pobre de Latinoamérica.
En cuanto se vendió el servicio municipal de agua corriente de Cochabamba (cuya población supera la cifra de 500,000 habitantes) a Bechtel, una poderosa empresa estadounidense, el precio del agua aumentó de forma notable en enero y febrero de 2000. Decenas de miles de habitantes tomaron las calles de Cochabamba para expresar su descontento por el aumento de los precios y los consecuentes cortes de suministro. En enero de 2000, miles de indígenas y campesinos, amas de casa, empleados, una coalición de medio ambientalistas, profesionistas trabajadoras y trabajadores de la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba, así como el Movimiento Popular Boliviano y otras organizaciones, paralizaron a la ciudad por 4 días consecutivos. Al final, la escalada de las protestas derivó en una huelga general que paralizó la economía de la ciudad, medida que obligó a Bechtel a hacer las maletas y huir del país. Pero no por mucho tiempo. La gran corporación regresó de nuevo, con un pleito de 25 millones de dólares contra el gobierno boliviano al que exigía el pago de indemnizaciones por pérdida de beneficios.
A este proceso en contra de la privatización se suma la lucha de los bolivianos de El Alto pero, ahora, en contra de Suez. En 2005, esquema privatizador se repite pero, ahora, con toda su fuerza y su experiencia acumulada, los bolivianos en lucha entraron en una novedosa etapa de resistencia y lograron tirar al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada títere de Washington.
Las demandas más sentidas de la población boliviana se expresaron en los siguientes puntos:
Al no tener confianza en esta compañía, la ciudad contrató a inspectores para verificar los informes de trabajo realizados por la empresa, estos costaron a la ciudad 1 millón de dólares. Chris New, comisionado del agua en Atlanta, dijo “mi preocupación más grande es que mucha gente ha perdido la confianza en la calidad del agua. El año pasado tuvimos muchas recomendaciones para hervir el agua y hubo agua sucia en el sistema”.
En enero de 2003, después de una serie de conflictos entre Atlanta y United Water, funcionarios de la ciudad terminan con el contrato más grande de privatización de agua de los Estados Unidos. Ahora, Atlanta enfrenta la dura tarea de retomar el control del sistema de agua para cubrir las necesidades que fueron olvidadas durante el negro periodo de la filial de Suez.
d) Cochabamba, Bolivia
Uno de los puntos más conflictivos de las batallas por el agua es Latinoamérica.
De hecho, la primera gran guerra del agua del siglo XXI estalló en Bolivia cuando el Banco Mundial exigió, para la renovación de un préstamo de 25 millones de dólares, la condición de que se privatizasen los servicios de agua del país más pobre de Latinoamérica.
En cuanto se vendió el servicio municipal de agua corriente de Cochabamba (cuya población supera la cifra de 500,000 habitantes) a Bechtel, una poderosa empresa estadounidense, el precio del agua aumentó de forma notable en enero y febrero de 2000. Decenas de miles de habitantes tomaron las calles de Cochabamba para expresar su descontento por el aumento de los precios y los consecuentes cortes de suministro. En enero de 2000, miles de indígenas y campesinos, amas de casa, empleados, una coalición de medio ambientalistas, profesionistas trabajadoras y trabajadores de la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba, así como el Movimiento Popular Boliviano y otras organizaciones, paralizaron a la ciudad por 4 días consecutivos. Al final, la escalada de las protestas derivó en una huelga general que paralizó la economía de la ciudad, medida que obligó a Bechtel a hacer las maletas y huir del país. Pero no por mucho tiempo. La gran corporación regresó de nuevo, con un pleito de 25 millones de dólares contra el gobierno boliviano al que exigía el pago de indemnizaciones por pérdida de beneficios.
A este proceso en contra de la privatización se suma la lucha de los bolivianos de El Alto pero, ahora, en contra de Suez. En 2005, esquema privatizador se repite pero, ahora, con toda su fuerza y su experiencia acumulada, los bolivianos en lucha entraron en una novedosa etapa de resistencia y lograron tirar al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada títere de Washington.
Las demandas más sentidas de la población boliviana se expresaron en los siguientes puntos:
1. La recuperación de los recursos naturales.
2. Aprobación de la nueva ley de hidrocarburos, que garantice la
recuperación de todos los hidrocarburos para el Estado boliviano.
3. Aprobación de una ley de convocatoria a la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC) que garantice una ANC, Soberana, Participativa, Incluyente y
Originaria.
4. La expulsión de la ciudad de El Alto de la empresa privada Aguas
del Illimi y la transnacional Francesa Suez, así como la
constitución de la nueva empresa de agua potable en La Paz y El Alto de
carácter social y participativa .
5. El rechazo a la aprobación de la inmunidad para soldados y
súbditos norteamericanos, lo mismo que a las negociaciones del
país sobre el TLC y el ALCA, hasta que la ANC defina al nuevo Estado.
6. El inmediato procesamiento, mediante juicio de responsabilidades, a
Gonzalo Sánchez y a todos los autores materiales e intelectuales de la
masacre de octubre de 2003.
e) Argentina
Las asociaciones de consumidores y otros grupos han luchado durante una década contra la privatización de la red de agua corriente pública, por parte del gigante empresarial francés Suez, que ha generado un proceso de corrupción generalizada, además de la contaminación del Río de La Plata y ganancias empresariales sin precedentes. Recientemente, Suez ha amenazado con renunciar a su contrato de 30 años de suministro de agua a Buenos Aires, salvo si, se garantiza protección contra la fluctuación de la tasa monetaria que ha reducido los márgenes de beneficios de la compañía.
f) Uruguay
Una coalición de trabajadores y asociaciones ha promovido un referéndum nacional con el fin de lograr una enmienda constitucional que garantice el agua como derecho humano y bien público, fuera del alcance de las grandes empresas con fines lucrativos. Cuando una empresa filial de la compañía de aguas española, Aguas de Bilbao, recibió la concesión del suministro de agua con fines lucrativos en la provincia de Maldonado, los precios del agua aumentaron y los suministros se contaminaron.
g) Chile
Los grupos ecologistas han protestado enérgicamente contra la venta de los sistemas fluviales. Durante el régimen de Pinochet, el 80% de los ríos se vendió al sector privado con el fin de facilitar la utilización del agua para la producción de energía y el consumo agrícola. La compañía española ENDESA ha adquirido gran parte de los sistemas fluviales de Chile para desarrollos principalmente hidroeléctricos.
h) Perú
Los ciudadanos de las zonas más pobres han emprendido una lucha armada contra los precios abusivos del agua. En Lima, los pobres pagan a un vendedor privado hasta tres dólares por metro cúbico de agua, suministro que deben recoger y transportar en cubos por sus propios medios y que, a menudo, contiene agua contaminada. Los ciudadanos más opulentos, en cambio, pagan 30 centavos de dólar por metro cúbico de agua tratada que sale por el grifo de sus viviendas.
i) Guatemala
Los campesinos, trabajadores y ecologistas locales protestan contra la construcción de 5 presas en el río Usumacinta, que recorre gran parte del territorio guatemalteco y mexicano meridional. Además de la generación hidroeléctrica, el proyecto se utilizará para bombear agua desde Usumacinta hasta la península de Yucatán, con el fin de aportar irrigación a los macrocultivos agrícolas destinados a la exportación, proceso que ya ha dañado la mayor parte del sistema ribereño de Guatemala. La inundación de la tierra supone una amenaza también para el sustento de la población local.
j) México
Existen múltiples luchas sobre distintos tipos de problemas, como por ejemplo, mantener la administración de los pozos de las comunidades en Atlapilco en Tlaxcala y Tultepec en el Estado de México. La contaminación de los mantos freáticos en Morelos, los conflictos generados por el alza de tarifas y pésimos servicios en las ciudades de Saltillo, Cancún y Aguascalientes, los impactos y despojos en las comunidades como ocurre con la represa de la Parota, en el Estado de Guerrero.
Sin duda, el esfuerzo más importante que se ha dado, a propósito del IV Foro Mundial del Agua, es la constitución de la Asamblea Nacional en Defensa del Agua y de la Tierra y en Contra de su Privatización (ANDAT), que suma el esfuerzo de distintas organizaciones por todos los rumbos del país y cuya lucha se centra en la búsqueda de una respuesta favorable a los conflictos, la derogación de la Ley de Aguas Nacionales, promulgada en abril de 2005, que abre las puertas a la privatización, contra el incremento a las tarifas y el despojo a las comunidades y, por el retorno al servicio público del agua y la salida de las trasnacionales.
e) Argentina
Las asociaciones de consumidores y otros grupos han luchado durante una década contra la privatización de la red de agua corriente pública, por parte del gigante empresarial francés Suez, que ha generado un proceso de corrupción generalizada, además de la contaminación del Río de La Plata y ganancias empresariales sin precedentes. Recientemente, Suez ha amenazado con renunciar a su contrato de 30 años de suministro de agua a Buenos Aires, salvo si, se garantiza protección contra la fluctuación de la tasa monetaria que ha reducido los márgenes de beneficios de la compañía.
f) Uruguay
Una coalición de trabajadores y asociaciones ha promovido un referéndum nacional con el fin de lograr una enmienda constitucional que garantice el agua como derecho humano y bien público, fuera del alcance de las grandes empresas con fines lucrativos. Cuando una empresa filial de la compañía de aguas española, Aguas de Bilbao, recibió la concesión del suministro de agua con fines lucrativos en la provincia de Maldonado, los precios del agua aumentaron y los suministros se contaminaron.
g) Chile
Los grupos ecologistas han protestado enérgicamente contra la venta de los sistemas fluviales. Durante el régimen de Pinochet, el 80% de los ríos se vendió al sector privado con el fin de facilitar la utilización del agua para la producción de energía y el consumo agrícola. La compañía española ENDESA ha adquirido gran parte de los sistemas fluviales de Chile para desarrollos principalmente hidroeléctricos.
h) Perú
Los ciudadanos de las zonas más pobres han emprendido una lucha armada contra los precios abusivos del agua. En Lima, los pobres pagan a un vendedor privado hasta tres dólares por metro cúbico de agua, suministro que deben recoger y transportar en cubos por sus propios medios y que, a menudo, contiene agua contaminada. Los ciudadanos más opulentos, en cambio, pagan 30 centavos de dólar por metro cúbico de agua tratada que sale por el grifo de sus viviendas.
i) Guatemala
Los campesinos, trabajadores y ecologistas locales protestan contra la construcción de 5 presas en el río Usumacinta, que recorre gran parte del territorio guatemalteco y mexicano meridional. Además de la generación hidroeléctrica, el proyecto se utilizará para bombear agua desde Usumacinta hasta la península de Yucatán, con el fin de aportar irrigación a los macrocultivos agrícolas destinados a la exportación, proceso que ya ha dañado la mayor parte del sistema ribereño de Guatemala. La inundación de la tierra supone una amenaza también para el sustento de la población local.
j) México
Existen múltiples luchas sobre distintos tipos de problemas, como por ejemplo, mantener la administración de los pozos de las comunidades en Atlapilco en Tlaxcala y Tultepec en el Estado de México. La contaminación de los mantos freáticos en Morelos, los conflictos generados por el alza de tarifas y pésimos servicios en las ciudades de Saltillo, Cancún y Aguascalientes, los impactos y despojos en las comunidades como ocurre con la represa de la Parota, en el Estado de Guerrero.
Sin duda, el esfuerzo más importante que se ha dado, a propósito del IV Foro Mundial del Agua, es la constitución de la Asamblea Nacional en Defensa del Agua y de la Tierra y en Contra de su Privatización (ANDAT), que suma el esfuerzo de distintas organizaciones por todos los rumbos del país y cuya lucha se centra en la búsqueda de una respuesta favorable a los conflictos, la derogación de la Ley de Aguas Nacionales, promulgada en abril de 2005, que abre las puertas a la privatización, contra el incremento a las tarifas y el despojo a las comunidades y, por el retorno al servicio público del agua y la salida de las trasnacionales.

1 mil 400
millones de personas en el mundo carecen de agua potable
4- SITUACION DE LOS TRABAJADORES
Los procesos de privatización de los servicios públicos
vinculados al agua afectan directamente a los trabajadores del ramo. De manera
inicial, los Estados, presionados por los organismos mundiales, tienden a
reducir los salarios y los puestos de trabajo. En el caso de México, por
ejemplo, en 20 años se redujo hasta la 1/4 parte la capacidad adquisitiva
de los salarios, además de perderse múltiples prestaciones
sociales, entre ellas el derecho a una pensión digna, orillando a los
trabajadores a incorporarse a los llamados programas de retiro voluntario que
son subvencionados con créditos del Banco Mundial y que ha reducido la
planta laboral del sector público en más de 300 mil
trabajadores.
La Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, a principios de los 80's, contaba con 170 mil trabajadores. En 1989, fue creada la Comisión Nacional del Agua (CNA) adscrita en 1994 a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que ya sólo contaba en ese momento con 27 mil trabajadores, como un organismo desconcentrado para administrar las aguas nacionales. La situación continúa empeorando, reduciéndose el personal y desplazándolo de su llamada materia de trabajo como muestra la siguiente tabla.
La Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, a principios de los 80's, contaba con 170 mil trabajadores. En 1989, fue creada la Comisión Nacional del Agua (CNA) adscrita en 1994 a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que ya sólo contaba en ese momento con 27 mil trabajadores, como un organismo desconcentrado para administrar las aguas nacionales. La situación continúa empeorando, reduciéndose el personal y desplazándolo de su llamada materia de trabajo como muestra la siguiente tabla.
Tabla 5- Número de
trabajadores del agua, 2001-2006
|
|
2001
|
2002
|
2003
|
2004
|
2005
|
2006
|
|
Mandos medios y superiores Personal de confianza Honorarios Personal sindicalizado |
5,052
1,984
123 12,935 |
5,140
1,938
96 12,530 |
4,381
1,361
88 11,337 |
4,312
1,330
90 1,073 |
4,219
1,127
79 10,515 |
4,289
1,140
89 9,890 |
|
TOTAL
|
20,094
|
19,704
|
17,167
|
16,470
|
15,940
|
15,498
|
Al descentralizarse los organismos desaparecen múltiples oficinas,
funciones y recursos destinados a este objetivo, los nuevos organismos
están directamente correspondidos con las formas de funcionamiento que
pueden asumir las empresas privadas, preparándose de hecho para este
efecto. Décadas de experiencia humana en el ramo son tiradas a la basura.
Algunos logran subsistir con pequeñas empresas que brindan servicio a los
organismos vigentes.
La brutalidad de éstas políticas generó fuertes movimientos de protesta a mediados de los 80's caracterizados por paros de labores y huelgas de hambre.
Son múltiples los casos en que los movimientos del agua están relacionados con las protestas de los trabajadores (Argentina, Chile, Perú, México, etc.). En lo general, como ocurre en otros sectores, de la experiencia e información que se acumulan, surgen iniciativas interesantes para imaginar modelos de administración del agua bajo un sustento popular.
La confrontación a las políticas imperialistas ha generado un fuerte desgaste en las luchas de los trabajadores. De manera complementaria han surgido movimientos emergentes, desde los sectores medios que no están dispuestos a perder sus estándares de calidad de vida, hasta comunidades nativas muy arraigadas en el manejo colectivo de sus asuntos y sociedades con trabajadores urbanos que disputan palmo a palmo los servicios que les permitan asegurar una mejor calidad de vida en un amplia convergencia de intereses para asegurar un principio básico de la distribución social: las fuentes de la riqueza bajo administración de los pueblos y los directamente interesados.
La brutalidad de éstas políticas generó fuertes movimientos de protesta a mediados de los 80's caracterizados por paros de labores y huelgas de hambre.
Son múltiples los casos en que los movimientos del agua están relacionados con las protestas de los trabajadores (Argentina, Chile, Perú, México, etc.). En lo general, como ocurre en otros sectores, de la experiencia e información que se acumulan, surgen iniciativas interesantes para imaginar modelos de administración del agua bajo un sustento popular.
La confrontación a las políticas imperialistas ha generado un fuerte desgaste en las luchas de los trabajadores. De manera complementaria han surgido movimientos emergentes, desde los sectores medios que no están dispuestos a perder sus estándares de calidad de vida, hasta comunidades nativas muy arraigadas en el manejo colectivo de sus asuntos y sociedades con trabajadores urbanos que disputan palmo a palmo los servicios que les permitan asegurar una mejor calidad de vida en un amplia convergencia de intereses para asegurar un principio básico de la distribución social: las fuentes de la riqueza bajo administración de los pueblos y los directamente interesados.
5- MOVIMIENTO MUNDIAL EN
DEFENSA DEL AGUA
Como reacción ante la “crisis” mundial del agua y los
programas de los magnates de este recurso, ha surgido un nuevo movimiento
social, integrado por campesinos, indígenas, trabajadores, consumidores y
un amplio rango de organizaciones ciudadanas comprometidas con la lucha por el
agua. Su mensaje principal es que el agua es un elemento esencial de la vida y,
por tanto, toda el agua pertenece a la naturaleza y al hombre.
El agua es un derecho humano universal. No es un recurso que pueda convertirse sin más en un artículo destinado a la compraventa en el mercado. Tampoco es un servicio que deba gestionarse y distribuirse desde el sector privado en función de la capacidad adquisitiva del consumidor. El agua, esencia y fuente de vida en este planeta, es patrimonio común y una responsabilidad sagrada. En otras palabras, el agua pertenece a ''los bienes comunes'', esos espacios no lucrativos de la vida que deben conservarse para la naturaleza y la humanidad.
En su mayor parte, los programas de acción de este movimiento del agua tienen su origen en cuatro principios interrelacionados:
a) Igualdad del agua. El agua, como derecho humano universal, debe distribuirse equitativamente a toda la humanidad, no en función de los principios del mercado y la capacidad adquisitiva;
b) Conservación del agua. El agua debe conservarse en sus cuencas naturales, evitando su derroche o mala utilización, con el fin de que se renueve el ciclo hidrológico y perdure este recurso para las generaciones futuras de este planeta;
c) Calidad del agua. El agua, elemento vital, debe protegerse de la contaminación causada por los vertidos de residuos químicos o industriales; y,
d) Democracia del agua. El agua se protege y gestiona mejor a través del sector público, con la participación directa de la comunidad en las decisiones relativas a su extracción, consumo y distribución.
En Latinoamérica, este movimiento del agua se manifiesta como una nueva alianza. El 22 de agosto de 2003, 47 organizaciones ciudadanas de 16 países americanos se reunieron en San Salvador para emprender un nuevo movimiento llamado ''RED VIDA''. Al mismo tiempo, definieron su plataforma de acción en una ''Declaración para la defensa del derecho al agua''. A través de esta nueva alianza, los grupos miembros aspiraban a construir una red de apoyo y solidaridad con las diversas luchas que se libran contra la privatización de los servicios de agua urbanos; contra los diques, desvíos y trasvases de los sistemas fluviales, que tienen una repercusión negativa en la naturaleza y en el nivel de vida de la población; contra la exportación masiva del agua de los ríos, lagos y arroyos; y contra la rápida reducción de los acuíferos subterráneos.
Antes de su constitución, los grupos miembros de RED VIDA se sumaron a otros movimientos de Asia, Africa, Europa y Norteamérica para hacer frente común contra los agentes de la privatización en el Foro Mundial del Agua, de Kyoto (Japón), en marzo de 2003. A través de las brigadas ''el agua es vida'', lograron organizar un serio debate sobre los principales asuntos en varias sesiones temáticas, impidiendo así, que el Banco Mundial y las tres grandes corporaciones del agua alcanzasen un consenso en cuanto a los principales puntales de su proyecto de privatización. En enero de 2004, los miembros de RED VIDA también desempeñaron un papel activo en la creación y desarrollo de un ''Movimiento del Agua Mundial de los Pueblos'' en Nueva Delhi (India). En la cumbre de Nueva Delhi, celebrada en vísperas del Foro Social Mundial, de Mumbai, intervinieron participantes de 64 países que, a su vez, desarrollaron una plataforma internacional para la educación y la acción en asuntos relativos al agua.
En marzo de 2006, ante el IV Foro Mundial del Agua, la coordinación de todos estos esfuerzos y la dura crítica al papel que han jugado las trasnacionales del agua, impidió que se avanzara de manera mas contundente en los procesos de privatización, hecho que se advirtió con el desacuerdo, por los raquíticos logros alcanzados, expresado por alcaldes de distintos municipios del mundo.
Este nuevo movimiento no está sólo comprometido con la movilización de la resistencia ante la privatización del agua, sino que, pretende construir también modelos alternativos de gestión de este recurso. Como alternativa al modelo de ''sociedad privada-pública'' promovido por el Banco Mundial y las tres grandes compañías del agua, el movimiento ha comenzado a defender un modelo de ''sociedad pública-comunitaria'' que se ha desarrollado y probado en Porto Alegre (Brasil).
En esta ciudad de más de 3 millones de residentes, los servicios de suministro de agua pasaron de nuevo a manos públicas después de un período de gestión privada, según un nuevo modelo que requería mucha mayor participación comunitaria en la toma de decisiones acerca del tratamiento de los recursos. El servicio público de agua no sólo ha resultado ser viable desde el punto de vista financiero, sino que, ha mejorado y ampliado los servicios de aguas de modo que satisfagan las necesidades de toda la ciudad.
Actualmente, los ciudadanos de Cochabamba (Bolivia) están desarrollando un modelo similar de gestión pública de los servicios de agua, basada en la colaboración comunitaria. Claramente, la población y las comunidades no pueden vivir sin agua. Para muchos, la lucha es cuestión de vida o muerte. Por tales motivos, la reivindicación de democracia en la distribución de este recurso no puede y no debe ser silenciada.
El agua, en todas sus implicaciones, es del interés de todos los pueblos y trabajadores del mundo. El agua es el principal recurso energético. Los trabajadores son una parte importante del movimiento mundial en defensa del agua y todos los recursos naturales.
El agua es un derecho humano universal. No es un recurso que pueda convertirse sin más en un artículo destinado a la compraventa en el mercado. Tampoco es un servicio que deba gestionarse y distribuirse desde el sector privado en función de la capacidad adquisitiva del consumidor. El agua, esencia y fuente de vida en este planeta, es patrimonio común y una responsabilidad sagrada. En otras palabras, el agua pertenece a ''los bienes comunes'', esos espacios no lucrativos de la vida que deben conservarse para la naturaleza y la humanidad.
En su mayor parte, los programas de acción de este movimiento del agua tienen su origen en cuatro principios interrelacionados:
a) Igualdad del agua. El agua, como derecho humano universal, debe distribuirse equitativamente a toda la humanidad, no en función de los principios del mercado y la capacidad adquisitiva;
b) Conservación del agua. El agua debe conservarse en sus cuencas naturales, evitando su derroche o mala utilización, con el fin de que se renueve el ciclo hidrológico y perdure este recurso para las generaciones futuras de este planeta;
c) Calidad del agua. El agua, elemento vital, debe protegerse de la contaminación causada por los vertidos de residuos químicos o industriales; y,
d) Democracia del agua. El agua se protege y gestiona mejor a través del sector público, con la participación directa de la comunidad en las decisiones relativas a su extracción, consumo y distribución.
En Latinoamérica, este movimiento del agua se manifiesta como una nueva alianza. El 22 de agosto de 2003, 47 organizaciones ciudadanas de 16 países americanos se reunieron en San Salvador para emprender un nuevo movimiento llamado ''RED VIDA''. Al mismo tiempo, definieron su plataforma de acción en una ''Declaración para la defensa del derecho al agua''. A través de esta nueva alianza, los grupos miembros aspiraban a construir una red de apoyo y solidaridad con las diversas luchas que se libran contra la privatización de los servicios de agua urbanos; contra los diques, desvíos y trasvases de los sistemas fluviales, que tienen una repercusión negativa en la naturaleza y en el nivel de vida de la población; contra la exportación masiva del agua de los ríos, lagos y arroyos; y contra la rápida reducción de los acuíferos subterráneos.
Antes de su constitución, los grupos miembros de RED VIDA se sumaron a otros movimientos de Asia, Africa, Europa y Norteamérica para hacer frente común contra los agentes de la privatización en el Foro Mundial del Agua, de Kyoto (Japón), en marzo de 2003. A través de las brigadas ''el agua es vida'', lograron organizar un serio debate sobre los principales asuntos en varias sesiones temáticas, impidiendo así, que el Banco Mundial y las tres grandes corporaciones del agua alcanzasen un consenso en cuanto a los principales puntales de su proyecto de privatización. En enero de 2004, los miembros de RED VIDA también desempeñaron un papel activo en la creación y desarrollo de un ''Movimiento del Agua Mundial de los Pueblos'' en Nueva Delhi (India). En la cumbre de Nueva Delhi, celebrada en vísperas del Foro Social Mundial, de Mumbai, intervinieron participantes de 64 países que, a su vez, desarrollaron una plataforma internacional para la educación y la acción en asuntos relativos al agua.
En marzo de 2006, ante el IV Foro Mundial del Agua, la coordinación de todos estos esfuerzos y la dura crítica al papel que han jugado las trasnacionales del agua, impidió que se avanzara de manera mas contundente en los procesos de privatización, hecho que se advirtió con el desacuerdo, por los raquíticos logros alcanzados, expresado por alcaldes de distintos municipios del mundo.
Este nuevo movimiento no está sólo comprometido con la movilización de la resistencia ante la privatización del agua, sino que, pretende construir también modelos alternativos de gestión de este recurso. Como alternativa al modelo de ''sociedad privada-pública'' promovido por el Banco Mundial y las tres grandes compañías del agua, el movimiento ha comenzado a defender un modelo de ''sociedad pública-comunitaria'' que se ha desarrollado y probado en Porto Alegre (Brasil).
En esta ciudad de más de 3 millones de residentes, los servicios de suministro de agua pasaron de nuevo a manos públicas después de un período de gestión privada, según un nuevo modelo que requería mucha mayor participación comunitaria en la toma de decisiones acerca del tratamiento de los recursos. El servicio público de agua no sólo ha resultado ser viable desde el punto de vista financiero, sino que, ha mejorado y ampliado los servicios de aguas de modo que satisfagan las necesidades de toda la ciudad.
Actualmente, los ciudadanos de Cochabamba (Bolivia) están desarrollando un modelo similar de gestión pública de los servicios de agua, basada en la colaboración comunitaria. Claramente, la población y las comunidades no pueden vivir sin agua. Para muchos, la lucha es cuestión de vida o muerte. Por tales motivos, la reivindicación de democracia en la distribución de este recurso no puede y no debe ser silenciada.
El agua, en todas sus implicaciones, es del interés de todos los pueblos y trabajadores del mundo. El agua es el principal recurso energético. Los trabajadores son una parte importante del movimiento mundial en defensa del agua y todos los recursos naturales.

Imagen de
Tláloc en el Códice Magliabechi. Museo del Templo Mayor, INAH,
México.
La voz Tláloc deriva de tlalli, que significa tierra y octli, que significa licor. En realidad la traducción literal sería "licor de la tierra", es decir, aquello que bebe la tierra, en definitiva, la lluvia. Este es el dios de las aguas que llegan del cielo, pero no de las aguas que ya están en la tierra, como pueden ser los ríos. Para los ríos está la diosa Chalchiuhtlicue, también llamada "falda de turquesas". Fuente: www.wikipedia.org
6- PROPUESTAS
Las siguientes son algunas conclusiones y propuestas alternativas de los
trabajadores para desarrollarlas en alianza con las organizaciones sociales y
pueblos que luchan contra el neoliberalismo.
La llamada crisis del agua está asociada con el propósito común de las grandes empresas del agua por mantener un estado de cosas que beneficie a sus intereses, así como, la reticencia de los países imperialistas depredadores a subsanar los impactos económicos, ambientales y sociales que provocan.
A nivel internacional, las luchas de los trabajadores, de comunidades y organizaciones civiles debemos unirnos para enfrentar éstos intereses capitalistas. La re-publificación de los bienes que son garantes del desarrollo económico y social de los pueblos es una condición necesaria que, en el caso del agua, adquiere particularidades como las siguientes:
La llamada crisis del agua está asociada con el propósito común de las grandes empresas del agua por mantener un estado de cosas que beneficie a sus intereses, así como, la reticencia de los países imperialistas depredadores a subsanar los impactos económicos, ambientales y sociales que provocan.
A nivel internacional, las luchas de los trabajadores, de comunidades y organizaciones civiles debemos unirnos para enfrentar éstos intereses capitalistas. La re-publificación de los bienes que son garantes del desarrollo económico y social de los pueblos es una condición necesaria que, en el caso del agua, adquiere particularidades como las siguientes:
ü Manejo integral del agua, tomando en
cuenta todo el ciclo hidrológico, la recarga de acuíferos, los
programas de reforestación y cumplimiento estricto de los protocolos
mundiales para atenuar los impactos del cambio climático.
ü Derogación de todas las leyes y
normatividad que tiendan a privatizar y acaparar este recurso en el mundo.
Inventarios públicos sobre el uso, manejo y disponibilidad del agua de
acceso libre a todos los ciudadanos en cualesquier parte del mundo.
ü Injerencia directa de las comunidades,
de los trabajadores y de la sociedad en general sobre la toma de decisiones de
políticas y programas a instrumentar, en la vigilancia de los mismos, y
en gestiones muy concretas donde puedan participar, fomentándose su
capacitación.
ü El uso, manejo y disponibilidad del
agua bajo control social mediante la re-publificación progresiva de los
organismos operadores de agua.
ü Prioridad del consumo humano sobre los
otros usos del agua. Garantizar el fin social sobre la disponibilidad futura del
recurso antes que el afán de lucro.
ü Delimitación de las tarifas en
función de garantizar el consumo humano y el aumento progresivo de cuotas
a partir de su mayor o menor utilización privado y de las ganancias que
se obtengan de sus usos y manejo.
ü Optimización del uso de agua en
la agricultura, mediante el intercambio solidario internacional de las
tecnologías más modernas, bajo esquemas de subsidio y apoyo de la
pequeña y mediana economía y el desarrollo de empresas sociales
agroindustriales y comercializadoras para evitar el intermediarismo.
ü Fortalecer los programas y asignar
recursos etiquetados para el abastecimiento de agua potable, drenaje y
alcantarillado, así como el tratamiento de aguas residuales. Asignar
recursos específicos para los programas de detección de fugas y
mantenimiento preventivo de las redes de agua potable y alcantarillado.
ü Desarrollo público de la
industria del agua (embotellamiento y distribución) que permita generar
recursos para estos fines.
ü Crear un impuesto directo a quienes
contaminen el agua y daños derivados del cambio climático, cuyo
monto sea suficiente para remediar los impactos ocasionados y permita generar
infraestructura que tienda a minimizar al máximo y evitar finalmente las
descargas a los cuerpos de agua.
ü Destinar el agua tratada en primer
término para usos industriales y otros usos conducentes.
ü Impulso a la investigación
científica propia en la materia y adopción de las
tecnologías de avanzada sin comprometer la soberanía sobre el
recurso de los países.
ü Planeación de las obras
necesarias para tender las redes de captación, traslado, almacenamiento,
disponibilidad y manejo del agua tomando en cuenta el impacto ambiental y el
consenso social, construir preservando al menor daño de los ecosistemas y
del patrimonio económico-social y cultural de los pueblos.

Participación
de los trabajadores del agua en el Paro del 2 de mayo de 2007, en
México.
7 BIBLIOGRAFIA
• Agenda21 2007, Conservación y Gestión de los
Recursos, Capítulo 18. Los Recursos de Agua Dulce,
Agenda 21, Sección 2 del SUTGDF.
• Ayibotele N.B. 1992. The World's Water: Assessing the
Resource, Documento del Fondo de la ICWE, Dublín, Irlanda.
• BM 1992. Informe sobre el Desarrollo Mundial 1992, basado en
datos del Instituto Mundial sobre Recursos, Banco Mundial.
• CDESC 2002, El Derecho al Agua, Comité de derechos
económicos, sociales y culturales, Ginebra.
• Clarke T., Barlow M. 2003, El
Desafío ante la Privatización de los Sistemas de Agua en
Latinoamérica. (LANCARA - CORRESPONDENCIA DE PRENSA). Un
envío del Dr. Carlos del Señor Hidalgo Garzón.
• CTDCPA 2006, Guía Práctica para Entender la
Privatización del Agua en México, Coordinadora de Trabajadores
en Defensa del Carácter Público del Agua, México.
• FAO 1993, El Estado Mundial de la Agricultura y la
Alimentación, FAO.
• FTE 2007, Situación Energética Mundial, en
energía 7 (88S), 1. FTE de México.
• Gorsbuth M. 2003, ¿Como Identificar y Tratar las
Violaciones del Derecho Humano al Agua?, FIAN Internacional.
• Hall D. 2003, El Agua en Manos Públicas, Universidad
de Greenwich.
• Oak Ridge 1999, World Hydrogen Consumption by End-use
Category, Center for Transportation Analysis, Oak Ridge National
Laboratory.
• ONU 2002, Extracto del Resumen del Informe de las Naciones
Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo,
Watertech en línea.
• Reynolsd K. 2002, Agua para Latinoamérica,
MSPH.
• SWUDB 1997, Second Water Utilities Data Book, Asian
Development Bank.
• Virtual , Tus Derechos sobre el Agua, Centro Virtual
de Información del Agua.
• WWDR 2003, Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos
Hídricos
(WWDR).
LISTA DE PARTICIPANTES
Rodrigo García Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
Eduardo Hernández Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
Angel Martínez Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
Pedro Martínez Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
LISTA DE PARTICIPANTES
Rodrigo García Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
Eduardo Hernández Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
Angel Martínez Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
Pedro Martínez Coordinadora de Trabajadores en Defensa del Carácter Público del Agua.
1 R. García, trabajador del agua, Sistema de Aguas del
Distrito Federal, GDF.
2 E. Hernández, trabajador del agua, Comisión
Nacional del Agua, Semarnat.
3 A. Martínez, trabajador del agua, Comisión
Nacional del Agua, Semarnat.
4 P. Martínez, trabajador del agua, Instituto Nacional de
Ecología, Semarnat.
NOTA: Este documento fue
preparado atendiendo la invitación de la Federación Sindical
Mundial y el Sindicato Mexicano de Electricistas para la elaboración del
Documento político central del Congreso Internacional de Trabajadores de
la Energía, a realizarse en México, del 26 al 28 de septiembre de
2007.







