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Conferencia “ El sindicalismo internacional en la actual encrucijada”.

Por Fermín Paz Lamigueiro*


Presentación.


El poder moviliza con demasiada frecuencia, a toda una serie de expertos para alimentar y desarrollar los mecanismos que le permitan acaparar la riqueza. No creo que esto sea algo desconocido. Pero conviene reafirmarlo cuantas veces tengamos oportunidad para que, los que quieren preservar la situación y su status quo en ella, sepan que en cualquier parte del mundo podemos encontrar militantes y organizaciones dispuestos a la lucha contra el sistema hegemónico en la actualidad: el capitalismo, Un sistema que además de alimentar privilegios, cultivar la corrupción, explotar a cientos de millones de trabajadores y ser la causa principal de la pobreza también mata.

Por lo tanto, amigos y compañeros, mi presencia aquí no obedece a un mandato del poder sino a un interés por darles a conocer un pequeño análisis: el mío. Ni tan siquiera el de la organización a la que pertenezco, porque eso si quiero que lo sepan, soy uno de esos militantes de los que anteriormente les hablé -y así me gusta presentarme- que, cuando menos, tiene clara una cuestión: la lucha contra el poder establecido precisa, antes que nada, analizar, debatir y poner en práctica lo decidido y repetir cuantas veces sea preciso esta secuencia, hasta dotarnos de fundamentos y organización, que permitan pasar de la resistencia a crear las condiciones para la revuelta de mañana, sobre la base de las transformaciones profundas y necesarias para que la clase trabajadora y los pueblos, puedan alcanzar una vida digna sin explotación y la libertad para poder ejercer su soberanía.

Sin más, paso a someter a su consideración mi análisis, que divido en cuatro partes, y algunas conclusiones.

1º.-La ofensiva capitalista con un proletariado segmentado.


Para muchos analistas, el elemento básico para entender el capitalismo en la actualidad es la prolongada crisis estructural en la que está inmerso. Pero si damos por buena esta afirmación, cabe preguntarse a continuación por las causas que provocan dicha crisis. Unos dicen que la causa no es otra que la competición intercapitalista, mientras que otros mantienen que la causa es el conflicto de clases entre trabajadores y capital.

En el primer caso, afirman que el poder de negociación practicado por los trabajadores dio lugar a niveles salariales muy elevados que, en consecuencia, presionaron a la baja las tasas de ganancia fracturando la lógica de acumulación. En el segundo, se llega a la conclusión de que es la movilización fruto de la confluencia y convergencia de la lucha proletaria contra esas ilógicas tasas de acumulación, la que proporcionó una explosión de los salarios.

Lo que nadie duda, es que el capitalismo respondió a la crisis y, en la actualidad, nos encontramos de nuevo en una ofensiva capitalista organizada contra la clase trabajadora, con otra caracteristica ademas de la crisis estructural como es su necesidad de expansión y ambas las dos aunque parezca lo contrario, le imprimen un carácter defensivo. Se puede debatir si esta fase es cualitativamente distinta por su insistencia generalizada en la flexibilidad en los niveles tecnológico, laboral y geográfico. Pero particularmente, yo llegué a la conclusión de que el sistema fordista de producción no desapareció, sino que se desplazó geográficamente, ya que la fábrica fordista de Detroit ahora la encontramos en Corea o China. Dicho de otra manera, lo que en verdad se produce no es más que una reestructuración geográfica de la división del trabajo. Por lo tanto, bien podríamos hablar de posfordismo y verlo también como un conjunto de soluciones temporales del capitalismo en crisis y no una nueva fase, ya que la flexibilidad es una propiedad del capitalismo histórico en su conjunto y a lo que ahora asistimos, no es más que una adaptación que lo que demuestra, es la gran capacidad de este sistema para la mutación.

Otra aceptación analítica aceptada como fundamental en la compresión del capitalismo actual, es el predominio del capital especulativo sobre el capital productivo. Luego del caos producido en el sistema monetario establecido en 1944 en Bretton Woods, basado en la convertibilidad de las distintas monedas y en particular del dólar con el oro, que garantizaba la estabilidad en el cambio y limitaba el movimiento de los fondos financieros a nivel mundial, llegó la liberalización de la circulación de capitales en 1974 y con ella los flujos especulativos, que multiplicaron las oportunidades para que el capital guardado en dinero se dedicara, con toda su potencialidad, a la especulación en divisas, dejando las inversiones comerciales e industriales, en un segundo plano.

Luego llegó el monetarismo de las manos del presidente de la reserva Federal de EE.UU (Paul Volcker), con su característica de altas tasas de interés y un dólar fuerte, convirtiendo a Estados Unidos de América, en el polo de atracción de la liquidez a nivel internacional y como consecuencia, la crisis de la deuda externa en los Países del llamado Tercer Mundo.

Y para terminar la jugada, la burbuja del mercado de valores (época Clinton), caracterizada por un dólar por las nubes y unas tasas de interés bajas, que creó una espiral en la especulación con maximización de las ganancias a cualquier precio.
En definitiva, toda esta descripción permite afirmar que estas estrategias de acumulación del capital, dieron lugar a un régimen monetario internacional que se convierte, de facto, en un mecanismo del imperialismo de EEUU.

Llegado aquí, convendría detenerse un poco en la polarización creciente de la riqueza entre distintas zonas geográficas y Estados.Asistimos pues, a una estratificación de la economía mundial en forma piramidal, entre centro y periferia, que a pesar de que nunca fue aceptada por un sector del pensamiento marxista, concreta como la única estratificación esencial de la economía capitalista la división de clase al aceptar, sin más, la tesis de que el propio capitalismo al irse desarrollando eliminará las sociedades tradicionales y proletarizará las masas campesinas, hasta conformar un espacio homogéneo marcado por el enfrentamiento entre burguesía y proletariado.

Hoy podemos afirmar que el postfordismo no fue capaz de homogenizar a la clase obrera desde una perspectiva mundial, sino que estamos segmentados y, por tanto, no estamos todavía en el escenario previsto por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Tanto es así que si analizamos los indicadores económicos de riqueza, medidos en participación en el PIB mundial no podemos hablar de convergencia Norte –Sur. El aumento relativo, producido en la última década se debe exclusivamente al caso de China. En sentido contrario, podemos apreciar que la producción de manufacturas en el Tercer Mundo al PIB mundial, ya es mayor que la del Primer Mundo, mientras que en renta per cápita, el abismo sigue creciendo entre Norte-Sur. Y la explicación no es otra que las innovaciones tecnológicas se originan en lo alto de la pirámide, y con ello los grandes beneficios monopolísticos, porque al resto de países sólo les queda aceptar esos nuevos productos y tecnologías, que tras someterse a una fuerte competición, sólo tienen condiciones de producir ganancia para la subsistencia de los más o el enriquecimiento de unos pocos.

2º.-Algunas características de la ofensiva del capitalismo contra la clase obrera y los países de la periferia.


El capitalismo para su defensa y expansión, necesita toda una serie de acuerdos de carácter sociolaboral e institucional con la intención de evitar dinámicas sociales explosivas. Así se explica el ofrecimiento a la representación trabajadora de coparticipar en decisiones macroeconómicas, en los llamados acuerdos tripartitos (gobierno-sindicatos-patronal), o microeconómicas en el ámbito de la empresa, sector, etc..., donde la contradicción de clases, se trata de opacar con formulas de consenso. En la primera situación, se transfieren a la clase trabajadora políticas del capitalismo, como la económica, fiscal o socio-laboral (sobre la base de los presupuestos y los planes estatales o supraestatales); en la segunda la efectivización en el mundo de la fábrica de la “paz social”.

Pero cuando la expansión deja paso al declive, el capitalismo demuestra con los hechos que la conciliación de clases no deja de ser una patraña. Una propuesta del sistema de acuerdo a sus necesidades. Quiero hablar un poco de estas necesidades actuales:

a) El desplazamiento del capital a la periferia en busca de salarios más bajos es una necesidad de movilidad del capital productivo por desindustrializar aquellos países con focos tradicionales de trabajo organizado y militante. A nivel estructural, la movilidad intensifica la competencia entre trabajadores y afecta a lo que queda de solidaridad internacional de la clase obrera.

b) Una variable de lo anterior, consiste en abandonar el proceso de producción, cuando el desplazamiento geográfico de la estructura productiva es muy costoso, para refugiarse en los circuitos del capital especulativo. Por eso, debemos considerar esta cuestión de la financialización como una arma poderosa en la lucha de clases.

c) La flexibilidad laboral, precarización, subcontratación, etc...., son consecuencias de la reorganización posfordista con la finalidad de disgregar, desorganizar a la clase obrera que aun manteniendo un discurso contrario a dichos efectos no es quien de desinstalarse de la práctica del pacto social permanente.

d) Otra necesidad, consiste en no dejar de aprovechar oportunidades en sectores en otro tiempo substraídos a la acumulación del capital en el periodo keynesiano, como la salud, educación, vivienda, energía, agua, etc...

e) La crisis de la deuda externa y los mecanismos de dominación financiera impiden el desarrollo de muchos países, pero su perversidad tiene efectos secundarios en el movimiento obrero, pues este tiene que priorizar su acción a la lucha por la supervivencia y en contra de la pobreza.

La ofensiva capitalista de estos treinta y cinco últimos años, consiguió ganar dos batallas de cierta importancia: la URSS desapareció para transformarse en uno de los capitalismos de la semiperiferia más afectados por el libre mercado, y la socialdemocracia en todas sus expresiones aceptó con distinta graduación el neoliberalismo.

Conviene destacar el binomio expansión-declive, como una unidad en el largo movimiento de la política de clases, ya que la situación de relativa fortaleza del movimiento obrero antes de 1970, se vio posteriormente muy afectada por la ofensiva capitalista actual.

Llegados aquí, lo que me importa destacar, es que todo este movimiento secuencial del capitalismo no es neutral. Tiene consecuencias y, sobre todo, las tiene en el movimiento obrero organizado y en sus expresiones políticas, tanto en su vertiente reformista como antisistema.

3º.-Análisis histórico del sindicalismo internacional.


La primera tentativa de organizar a nivel internacional una central sindical mundial se produce en 1913. Desde posiciones netamente reformistas se crea la Federación Sindical Internacional (FSI). A continuación, en 1920, aparece la Confederación de Sindicatos Cristianos, que negaba la lucha de clases por considerarla contraria a la doctrina del cristianismo. En ese mismo año, las corrientes de clase, influenciadas por la revolución de octubre, constituyeron el Consejo Internacional de Sindicatos para luego transformarse en la Internacional Sindical Roja.

En 1938, en América Latina, se creó la Central de Trabajadores de América Latina con fuerte vocación unitaria en la región, que también se sumó a los esfuerzos por construir una central sindical unitaria mundial.

El Comité Anglo-Soviético y su equivalente el Franco-Soviético (TUC Gran Bretaña-CGT Francia con los sindicatos soviéticos), convocaron la Conferencia Sindical Mundial en Londres en 1944 y al año siguiente la de París. Tanto la FSI como la AFL (EE.UU), trataron de impedir los trabajos para la realización de la conferencia de Londres, pero fracasaron. Así en 1945, en París, el movimiento sindical mundial creó la Federación Sindical Mundial (FSM), con la participación de las cuatro organizaciones citadas anteriormente, así como los diecisiete Secretariados Profesionales existentes en aquel momento, con el objetivo de luchar contra el sectarismo y alcanzar la unidad a nivel mundial.

La FSM llegó a contar en 1947 con 71 organizaciones que representaban a 70 millones de afiliados. Pero la unidad ya comenzó a resquebrajarse en 1948 por parte de la AFL-CIO de EE.UU, cuando declaró que a la FSM había que enterrarla. En plena época Macarthista, en los Estados Unidos (1949), la TUC-Británica comunica su baja de la FSM. Se iniciaba la guerra fría y la política de confrontación en el movimiento sindical. La división no se hizo esperar y en 1949 la central norteamericana y la británica fundan la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CIOSL). Esta situación de dos Internacionales Sindicales (FSM-CIOSL), se prolonga hasta 1970, momento en que aparece en escena la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), de orientación cristiana.

La división, incluso más acentuada, llegó hasta la actualidad con un cuadro descriptivo de la siguiente forma: CIOSL y FSM sin relaciones, excepto en las formalidades de la OIT, y la CMT, que desde los años 90 promueve una acción sindical algo menos confesional, relacionándose por separado tanto con FSM como con CIOSL de manera más o menos formal y que participa en iniciativas conjuntas hasta la toma de decisión de crear una nueva Internacional Sindical con la CIOSL, donde pone fin a los contactos con la FSM.

Nadie discute que con la caída de los sistemas políticos en el Este Europeo y la ofensiva capitalista, se producen alteraciones de fondo en el Movimiento Sindical Internacional. Las Centrales Sindicales de estos países, o desaparecen, o se van a transformar en movimientos sindicales “amigos de Occidente”, lo cual trae consigo que el proyecto de clase alternativo al movimiento sindical reformista del capitalismo quede muy afectado en número de las centrales afiliadas y también en su influencia, incluso ante las no afiliadas que participaban de alguna forma, en sus iniciativas. Todo ello supuso para la FSM, una gran perdida de medios financieros y, en consecuencia, la casi desaparición del trabajo de solidaridad con la lucha de la clase trabajadora y de los pueblos más oprimidos. Pero a pesar de todo, la FSM sigue su andadura en todos los Continentes, débil pero no muerta. Tiene sus asociados y también cuenta con colaboraciones significativas entre las no asociadas (Zenroren Nipona o la Central China). Incluso hay corrientes de centrales afiliadas a la CIOSL que luchan por su mantenimiento, refuerzo y recuperación, desde la OGB de Austria hasta la COSATU de África del Sur, desde la CGT de Francia hasta la CUT de Brasil, desde la PIT-CNT de Uruguay hasta la TUC de Escocia, entre otras. Acaban de celebrar su congreso en la Habana y tras remarcar de nuevo sus carencias y dificultades, anuncian que tienen intención de hacer lo posible por dar respuesta a los retos del sindicalismo de clase en la actualidad desde métodos de trabajo nuevos y una reforma a fondo de su estructuración orgánica que les permita llevar a cabo su programa de acción sindical.

Tampoco nadie discute, que tanto CIOSL como CMT cuentan con el apoyo o beneplácito de muchos gobiernos -y también del Vaticano- y que además, se ven reforzados día a día por los grandes medios de todo tipo, que manejan lo que impone en la práctica un hegemonismo institucional representativo (OIT o la CES en Europa), sobre todo en el caso de la primera. De ahí, se hizo posible una adhesión creciente de organizaciones a lo largo y ancho del mundo, tras abandonar las posiciones sindicales de clase en sus países.

En cualquier organización que analicemos, entre otras cosas, debemos tener en cuenta en qué manos está el poder real y por tanto en las Organizaciones Sindicales Internacionales, este no es un tema baladí como tampoco lo son sus posiciones contra las políticas de los gobiernos, los organismos internacionales o las ingerencias descaradas en muchas regiones del mundo. Si el poder está en manos de los colaboracionistas con el sistema hegemónico en el mundo, cómo se pueden combatir problemas tales como la pobreza, las condiciones de trabajo y el salario, el reparto de la riqueza, la vivienda, las políticas sociales, la deuda externa, las políticas mediambientales, la salud laboral, la participación de los trabajadores, la defensa de la soberanía nacional, la defensa de los servicios públicos, etc...

En el año 2000 se celebra el 1º de Mayo en Roma, organizado por el Vaticano, y apoyado conjuntamente por CIOSL y CMT. Ahí ya se hace visible que el reformismo y la derecha sindical de la CIOSL se iban a entender con los sindicatos de origen cristiano, tratando de superar la competencia creciente en varios continentes que a ambas no les convenía por cuanto la disputa de espacios trae consigo problemas de mayor calado que la representatividad.

En definitiva, quiero deciros que la unidad estuvo presente en el discurso desde el comienzo de la andadura del movimiento sindical internacional, pero, en la práctica, asistimos a variados acontecimientos que fueron concretando en la realidad del quehacer de las organizaciones la posibilidad de lograr este objetivo largamente perseguido por la clase obrera mundial en su lucha contra la explotación y por su emancipación.

No es menos cierto que la unidad siempre requiere una orientación definitoria de lo qué hacer, cómo, con quién y para qué. Por eso no es de extrañar, que en todos estos procesos que acabamos de describir muy brevemente, podamos apreciar como la dialéctica de los acontecimientos manifiesta, con toda rotundidad, que lo que fue sucediendo, no era ni más ni menos que una confrontación entre modelos sindicales de conciliación o de lucha de clases.

4º.-La nueva internacional sindical. ¿Un proyecto sindical de transformación y ruptura, o una necesidad del capitalismo?


Recuerdan que al principio les dije que la ofensiva capitalista tenía un caracter defensivo aunque pareciera lo contrario, pues ahora les digo que lo hacen asi porque práctican la máxima de que la mejor manera de defenderse, es atacar. El sistema capitalista difícilmente sería hegemónico si la clase trabajadora actuara como una, en base a un programa para una vida digna, donde la explotación y la pobreza desapareciran de la faz de la Tierra. Pero una vez más deseo y realidad no comparten espacio porque la situación sindical es la que es y no conviene dedicarle mucho tiempo a las lamentaciones.

La pregunta que hago en el titulo de esta apartado, la quiero contestar de manera indirecta, dando respuesta a toda una serie de cuestiones que se están planteando en el debate en las organizaciones sindicales. Sobre todo me interesa el de aquellas que no están adscritas a ninguna Internacional.

La primera cuestión que se plantea en el debate de la construcción de una nueva internacional es, precisamente, lo que tiene de nuevo porque en los últimos años los que ahora hablan de unidad la tienen practicado muy poco, tanto sus asociados en el nivel nacional, como las Confederaciones en el plano internacional.

La segunda se sustenta en la fortaleza numérica de la futura central, desconociendo intencionadamente que sólo la afiliación de la Central Sindical de China a la otra alternativa tiraría por tierra dicha fortaleza.

La tercera tiene que ver con las contradicciones entre sus componentes, ya que la unificación no las va a opacar. Está aún por ver, el reparto del poder y, por tanto, la hegemonía en lo que se refiere a los cargos principales que yo me atrevo a decir que recaerán en las organizaciones sindicales de EEUU, Gran Bretaña, Japón y Alemania. La CIOSL por lógica numérica, va imponer su voluntad y la CMT pasará a ocupar espacios de segundo plano o subalternos. Eso si, dejando en la cima de la pirámide alguna representación para justificar el proceso.

El ejemplo más reciente lo tenemos en la Conferencia de la OIT del 2005 cuando se trató la entrada de un sindicalista chino en la elección bianual para el Consejo de Administración, donde la CIOSL impuso a la CMT su posición a pesar de lo que suponía de contradicción con lo hecho hasta la fecha.

La cuarta tiene que ver con los objetivos de la futura central, ya que por mucho que escriban acerca de una intervención mas eficaz en relación con el neoliberalismo, son rehenes de las prácticas de las direcciones de esas grandes centrales reformistas que dominarán el aparato; sirva de recordatorio que los que abandonan la AFL-CIO nos hablan del seguidismo de la dirección en relación con la Administración Norteamericana; la dirección de la TUC es blairista y la DGB alemana no se desmarca del gobierno CDU/SPD. Y qué puedo decir de la CFDT de Francia que es la mejor representación del pacto social y del consenso con el capital en oposición al sindicalismo de oposición. Y qué decir aquí en Buenos Aires de la CGT. ¿Quieren más ejemplos para enmarcar el fundamento de seguidismo al capital?

La quinta, es que el Comité de Enlace está participado por algunas confederaciones seleccionadas a dedo, otras dentro del campo de la FSM y un grupo de las no asociadas y desde luego con muchos vetos. Es conveniente saber que no se dejó participar a muchas otras, entre las que podemos contabilizar más de 200 millones de sindicalizados y todo ello luego de un llamamiento a la unidad. Cómo creer pues que se trata de un proyecto sindical de alternativa seria, creíble y combativa a la globalización capitalista?

La sexta es una coartada para fortalecer el esquema practicado de forma casi exclusivista por la CIOSL en los últimos años : concertación, dialogo y negociación y para ello nada mejor que darle crédito con la incorporación de centrales sindicales que practicaran una ruptura con el esquema anteriormente descrito. En estos momentos se está debatiendo, o ya se tiene debatido en el interior de las centrales sindicales que participan del Comité de Enlace (instrumento creado ademas para trasladar la imagen de un proceso abierto y plural), una cuestión de cierto calado, como es, si una eventual adhesión contribuirá para influenciar la política sindical de la futura Confederación o será la orientación reformista de esta quien determine las políticas, incluso llegando a condicionar la intervención en sus respectivos países de las Confederaciones sindicales de clase.

No creo necesitar muchas palabras para convenceros de que la conclusión de este debate se inclinará siempre de la parte de quienes tienen el poder, que no es ni más ni menos que la CIOSL y a cada una de las confederaciones no le queda más papel que negociar su entrada de forma individual.

La séptima se refiere a la posibilidad de crear, en la futura central, corrientes sindicales que pudieran reorientar la acción sindical de la dirección hacia posiciones más acordes con los intereses de clase, que me recuerda lo que pasa en la Organización de Naciones Unidas, y los intereses cruzados de muchos países que no hacen posible desmontar la estructura de poder plasmado en sus estatutos y donde el veto adquiere su dimensión mas eficaz para ser un organismo ineficaz ante los problemas de la humanidad . No digo que en alguna cuestión no se pueda hacer la suficiente presión para hacer variar alguna posición concreta. Lo que importa no es lo que pasa un día sino la perspectiva general. Les remito también a la historia para que, de nuevo, recuerden la actuación de las corrientes en el movimiento sindical unitario de 1947 y como en 1948 , en concreto la AfL-CIO primero y luego la TUC-Británica en 1949 se lo intentaron cargar. Porque tengo que creerme ahora que si la historia pudiera repetirse, las cosas serán muy distintas.

La octava tiene que ver con el aislamiento a que se pueden ver sometidas aquellas confederaciones que no se adhieran a la nueva central y se resuelve fácilmente porque hay y habrá vida sindical más allá de la futura central. En la construcción sindical lo importante serán siempre los principios y orientaciones de clase y de masas, la relación con los trabajadores, sus intereses y su lucha.

Estas ocho razones me llevan a concluir que la futura central no será determinante para la clase trabajadora porque a lo que asistimos no es ni más ni menos, que a una mutación reclamada por el capitalismo al reformismo sindical para poder mantener su hegemonía mundial en unos momentos, que en algunos países dicen ¡basta! al imperialismo y una vez más se vuelve a demostrar que es posible la transformación y la ruptura del sistema. Nada es fácil y menos esta tarea en la que no debemos subestimar el apoyo y poderío político y los medios financieros de los que dispondrá la futura organización para atraer a los no convencidos. Pero la historia de lucha de los trabajadores y de los pueblos nos tiene demostrado que hay momentos en que más que nunca es necesario saber resistir “los cantos de sirena” porque si no nos ahogaremos.

5º.-Conclusiones.


a).-La clase obrera no está en descomposición. Lo correcto es decir que algunas organizaciones, con bandera y representatividad obrera, tienen síntomas de enfermedad; el reto no es pasar por una unidad orgánica a cualquier precio, sino por clarificar cómo y para qué nos enfrentarnos a los viejos y nuevos retos del capitalismo en todo este periodo del que estoy hablando y en el que seguimos inmersos. Cualquier perspectiva para enfrentar la situación actual, merece ser analizada y debatida con la única excepción, a mi modo de entender este proceso dialéctico, de dejar fuera de esta consideración, a quienes no quieran mantener una prolongada lucha para superar el capitalismo. Porque de lo que sigo estando convencido, es que mas allá de las intenciones y declaraciones, será la praxis del movimiento obrero quien decida cual será su futuro.

b).-No me cabe ninguna duda sobre lo que esperan los jerarcas de CIOSL Y CMT sobre la nueva Confederación Internacional, pero pienso que la vía para enfrentar esas políticas no puede ser el sectarismo, que tanto daño ha hecho a la izquierda en todo el mundo. El cambio de posición que yo deseo en las organizaciones y compañeros que van a estar en ese proyecto, no puede lograrse con posiciones de fuerza, porque por un lado no la tenemos, y por otro, porque sólo las ideas, el análisis profundo de coyunturas y estrategias, la acción oportuna y las convicciones harán que calemos en la conciencia de los trabajadores y pueblos. Ha habido una crisis muy grande en los últimos 20 años en el sindicalismo internacional. Hay mucho que recuperar o hacer y aún estamos en momentos de sembrar conciencia. Es ahí donde veo nuestra principal labor, la que tiene que ser, a la vez paciente, pero inevitablemente sistemática y urgente.

c).-Hay que trabajar duro con la base de las organizaciones sindicales y también con aquellos representantes que sean netamente anticapitalistas, tratando de lograr que hagan un balance antes de tomar ninguna decisión sobre afiliación. No voy, por todo lo expuesto, a defender afiliarse a la FSM. Uno no debe pedir lo que sabe que a lo mejor es imposible, más aún, sabiendo de la crisis atravesada por la FSM. El problema no es hoy hacer hoy una confrontación frontal con ¨lo nuevo¨ que se está organizando, porque estaremos retomando los viejos caminos andados que ya demostraron que no conducen al objetivo. Los que no vamos a estar en esa “nueva” organización, debemos concentrar nuestro esfuerzo en hacer, en proponer, hay que demostrar que el camino no es ese, o, en todo caso, ayudar a diseñar y construir ese otro camino.

d).-Creo que antes de tomar cualquier decisión, hace falta compartir opiniones y criterios para ir conformando una verdadera estrategia para lo nuevo en el panorama del sindicalismo internacional. Pero para poder hacer, lo primero es creer en lo que decimos y proponemos, sin dejar espacio a ningún oportunismo como es el caso de muchos que hablan de un nuevo espacio sindical sabiendo que lo que significa esa propuesta, no es ni mas ni menos, que un abandono de la lucha de clases.

e).-Se trata de una lucha política y en política, como saben, hay que ser preciso, certero, paciente en ocasiones, si se quiere lograr convencer, persuadir, concienciar. En definitiva, atentos a los cambios y a los nuevos desafíos, pero siempre actuando de acuerdo con los intereses de los trabajadores.

d).- A mi entender, la dicotomía entre el sindicalismo de pacto y de lucha estará presente siempre en la discusión y conformación de las alternativas sindicales, tanto a nivel nacional como internacional. Por tanto, la llamada a la unidad no debe interpretarse desde la falsa perspectiva de ser más, sino desde la de ser más para transformar. Esta es y será la cuestión principal en el movimiento sindical, por ello instalados en el hegemonismo de un sistema, es perfectamente lógico que el poder apueste y favorezca una interlocución única y exclusiva de la clase trabajadora, confiando en que las desigualdades, la asimetría en el reparto de la riqueza, las injusticias y los desequilibrios de todo tipo que tiende a producir dicho sistema, puedan ser tratados con quien nunca va a cuestionar el problema de fondo.

Pero a pesar de las dificultades, el hegemonismo no impide la lucha ni agota las posibilidades de levantar otras alternativas. De un lado a otro del mundo se pueden poner muchos ejemplos para sustentar esta afirmación. Por eso creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que la historia sigue y la lucha continua.


Gracias.


En Argentina, Buenos Aires. Julio de 2006.



* Fermin Paz Lamigueiro es miembro de la Ejecutiva Confederal, y Responsable de Afiliación y Servicios, de la Central Intersindical Galega (CIG); también es secretario general adjunto de la Unión internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Energía, el Metal, la Química, el Petróleo e Industrias Afines (UIS-TEMQPIA).
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