Articulo publicado en el Boletín de la Corriente Sindical Clasista de la CUT de Brasil
La nueva central sindical internacional
En el Congreso que
concluyó el 3 de noviembre en Austria se creó la
Confederación Sindical Internacional (CSI) los Medios han tratado la
entidad como si fuera nueva pero eso no es
así.
La CSI es el fruto de la
fusión de dos antiguas centrales sindicales mundiales, la
Confederación Internacional de Organizaciones de Centrales Libres) CIOSL
que ya representaba el casamiento de la Social-Democracia Europea con el
Sindicalismo de los Estados Unidos, y la Demócrata Cristiana
Confederación Mundial del Trabajo CMT.
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En la plenaria de clausura el
británico Guy Ryder, un “negociador profesional” que ya
actuó en la Organización Internacional del Trabajo y que desde el
2002 era el gran jefe de la CIOSL, fue electo secretario general de la CSI lo
que confirma el papel de apéndice de la central
cristiana.
El programa aprobado en el Congreso de
fundación tampoco trajo grandes novedades. Este reafirma la vieja
intención de “humanizar” la globalización, de
priorizar la actuación en las instancias multilaterales como el FMI, el
Banco Mundial y la OMC y de reforzar la negociación tripartita entre el
capital, los gobiernos y los trabajadores.
En
diez paginas el congreso aboga por “desarrollar un nuevo modelo de
globalización” sin cuestionar la lógica capitalista y
propone la “democratización de los Organismos Financieros
Mundiales” tratando que estos reconozcan la primacía de los
derechos humanos sobre las reglas económicas. En la práctica la
CSI representa una nueva etapa de consolidación del reformismo
sindical.
CONTRADICIONES INTERNAS EN LA CSI
La nueva central sindical
nace con cierta fortaleza. En los datos oficiales, generalmente inflados, dice
representar a 166 millones de trabajadores de 156 países. Participaron en
el congreso de fundación 1700 líderes sindicales que representan a
unas 309 centrales nacionales que ya se afiliaron a la CSI. Como muestra de las
distintas contradicciones internas, el congreso aprobó una
resolución “contra la ocupación de Irak” y se
manifestó de manera ambigua “contra el terrorismo en todas sus
formas y bajo cualquier pretexto” colocando en el mismo saco al terrorismo
de estado de los Estados Unidos y la resistencia armada en los países
ocupados como en Palestina.
En el plano
estrictamente sindical, la CSI aprobó la “posibilidad de
afiliación” para los no organizados, incluso para “centenas
de millones que trabajan en la economía informal, en condiciones no
tradicionales o atípicas y en trabajos precarios”. También
aprobó una campaña internacional de sindicalización y
programas específicos de trabajo con la juventud y las mujeres. El
Consejo General de la CSI, su principal órgano rector, estará
integrado por 70 titulares y 140 miembros rotativos de todos los continentes. De
Brasil las tres principales centrales nacionales (CUT, Fuerza Sindical y CGT)
tendrán puestos en el consejo.
En
los días que antecedieron a la formación de la CSI, se realizaron
los congresos de disolución de la CIOSL y de la CMT. En el caso de la
central demócrata-cristiana aún había resistencia a la
fusión y criticas a la disolución y a la perdida de imagen. Como
reportó Michael Noblecourt de Le Monde, la fusión
representó en la práctica la absorción de la CMT por la
CIOSL cuyo 19 no congreso ya aprobó con entusiasmo la creación de
la CSI, enfocada como la única forma de influir en las instituciones del
capital tales como el FMI y la OMC. “El congreso de disolución de
la CIOSL representó un paso para el fortalecimiento del sindicalismo
internacional, para garantizar una mayor representación de los intereses
y derechos de los trabajadores en la economía global”
explicó Guy Ryder.
LA FUSIÓN CIOSL-CMT
La fusión se
da en un contexto de enormes dificultades para el sindicalismo mundial, que se
desprenden de factores objetivos y subjetivos.
La crisis se manifiesta en la caída
permanente de los índices de sindicalización – según
informe reciente de la OIT la media mundial de asociados es de apenas el
19% -; en la perdida de poder de los sindicatos que no consiguen contener la
ofensiva del capital contra el trabajo; en la reducción de la influencia
del sindicalismo que pierde credibilidad en la sociedad y en la capacidad
de movilización política en la incorporación de
jóvenes, mujeres, trabajadores precarios e informales en la vida sindical
y en el preocupante proceso de fragmentación. El esfuerzo de unidad en
este sentido es saludable.
Ambas centrales
sindicales ya estaban discutiendo la fusión hacía tiempo.
Después de un periodo de negociaciones tras bambalinas, esta fue
discutida por primera vez públicamente en abril del 2003, en el 17mo.
Congreso de la CIOSL en Durban por el secretario general de la CMT, Willy Thys.
En mayo del mismo año, en el 10mo congreso de la Confederación
Europea de Sindicatos (CES) en Praga, la idea fue reafirmada por el secretario
general de la CIOSL, Guy Ryder. El primer documento conjunto firmado por las dos
centrales titulado “principios básicos para una nueva
organización sindical mundial” surgió en el 2004. La
propuesta ganó terreno en el 18vo congreso de la CIOSL en diciembre 2004
en Japón, y en noviembre 2005 fue ratificada en el congreso de la
CMT.
¿CUAL ES LA CONCEPCIÓN DE LA NUEVA CENTRAL?
¿Pero cual es el sentido de
esta fusión? ¿Acaso tiende a dar un nuevo impulso a las luchas de
los trabajadores y a materializar la tan soñada unidad del sindicalismo?
¿O representa un esfuerzo de las estructuras burocráticas y
centralizadoras a partir de la concepción de la armonía entre el
capital y el trabajo? ¿Esta fue creada con el objetivo de congregar todas
las concepciones existentes en una central pluralista y democrática
ó preserva el rango sectario y excluyente del pasado? ¿Su objetivo
es revolucionar las prácticas y concepciones sindicales, o apenas quiere
fortalecer y eternizar las estructuras a través de medidas
administrativas y financieras? La respuesta a estas y a otras interrogantes es
decisiva para descifrar los motivos reales y los desdoblamientos de la
fundación de la CSI.
Es sabido que la
CIOSL nació en 1949 en el seno de la “guerra fría”
para enfrentar la lucha de clases. Sus estatutos abogaban por “el combate
al comunismo”. Después de dividir a la Federación Sindical
Mundial, Central Unitaria fundada en 1945, la CIOSL desempeñó un
papel despreciable. Entre otros crímenes apoyó el cerco
capitalista al bloque soviético y a Cuba, fue cómplice de guerras
imperialistas en Corea y en Viet -Nam, estimuló y financió los
golpes en Brasil, Chile y Argentina. La CMT se originó de la
Confederación de los sindicatos cristianos (CISC). Creada en 1920 con
apoyo del Vaticano y de los partidos demócratas-cristianos, siempre tuvo
menor representación en el sindicalismo y nunca aceptó discutir
ninguna unidad orgánica.
PRACTICAS GOLPISTAS DE LA MATRIX
En un periodo
más reciente, con la desaparición del bloque socialista y el fin
de la bipolaridad entre la URSS y los EE UU, la CIOSL tuvo un visible
crecimiento entre sus afiliados y se convirtió en la mayor central
sindical a nivel mundial ya que la CMT se mantuvo estancada y la FSM
sufrió un duro golpe con la disolución del bloque socialista y con
sus propias limitaciones.
El anticomunismo, que
fue tan funcional para la sobre vivencia de la CIOSL y en el pasado la mayor
fuente de recursos por parte de gobiernos y de instituciones burguesas,
dejó de ser su principal bandera. Ello no quiere decir que haya
superado esa enfermedad genética, Vale la pena mencionar tres ejemplos
deprimentes de este último periodo para evidenciar algunos de los riesgos
de la recién fundada CSI.
En
enero de 2002, la CIOSL defendió la acción fascista de la
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) que se sumó al
patronato y al gobierno de Bush en un intento frustrado de golpe contra el
presidente Hugo Chávez. La CTV es uno de los lideres de la coordinadora
democrática, eje de oposición al gobierno de
Venezuela”.
Fue lo que alegó, pero
documentos revelados recientemente evidencian que la AFL-CIO, la central
sindical de los Estados Unidos, que es uno de los principales puntos de apoyo de
la CIOSL, financia grupos de oposición al gobierno de Hugo
Chávez.
En abril de 2002 el secretario
general de la CIOSL Guy Ryder, envió una queja formal a la OIT contra el
gobierno de Cuba por violaciones de la libertad sindical”. El documento,
divulgado en un momento de ataque del terrorista Bush contra esta nación,
hacía alusión a innumerables acusaciones oportunistas contra la
obligatoriedad de afiliación al sindicato y la prohibición del
derecho de huelga y de negociación colectiva en el país. La queja
mentirosa fue inmediatamente rechazada por la Central de los Trabajadores de
Cuba.
En su penúltimo congreso en
Japón, la CIOSL dedicó atención especial a China, en un
duro ataque a las vías empleadas por esta nación soberana que hoy
amenaza la hegemonía. El documento aprobado llega a defender el apoyo a
sectores sindicales actualmente excluidos de las relaciones laborales en este
país lo que de hecho significa redistribuir recursos financieros de esta
organización mundial. Curiosamente el texto apenas se refirió a la
agresión imperialista de los Estados Unidos a Irak.
VISIÓN EXCLUYENTE Y SECTARIA
Esta visión derechista,
aún impregnada del anticomunismo y bastante funcional para el
imperialismo, se mantiene en el proceso de fundación de la CSI. Tanto es
así que la nueva central excluyó a las corrientes que no
están identificadas con esa línea. Esto se hace patente en uno de
sus documentos fundacionales. La CIOSL ha insistido permanentemente que la
unificación solo podrá tener lugar en base a los principios del
sindicalismo democrático e independiente que inspiraron su
creación.
Esta terminología de
los tiempos de la “guerra fría”, significa la total
exclusión de las centrales de Cuba, China, Vietnam y Corea y hasta de la
recién creada Unión de los Trabajadores de Venezuela (UNT) opuesta
a la golpista y patronal CTV, pues no cumplirían con estos
requisitos.
No es por gusto que la
Confederación de los Sindicatos de China (ACFTU) que representa a 134
millones de asociados, acusó a la fusión de representar un nuevo
“tipo de hegemonismo sindical”. Valentín Pacho, de la FSM,
también fue incisivo en la crítica. Lo que existe es la
fusión de dos centrales, pero la nueva central no será unitaria
porque excluyó a la FSM, marginaliza a la ACFTU y veta a la Central de
los Trabajadores de Cuba (CTC), a la Confederación de los Trabajadores de
Vietnam, a la Federación de Sindicatos de Corea del Norte y a otras
más.
Para que sean dignos de respeto,
los que en el pasado dividieron a la FSM deberían hacerse una sincera
autocrítica y no deberían ser excluyentes con las demás
organizaciones solamente porque estas piensen diferente.
REPENSAR LA AFILIACIÓN DE LA CUT
Además de
sectario, el proyecto de fusión presenta peligrosas trampas para las
centrales nacionales que hoy ya están afiliadas a una de las dos
organizaciones o que van a afiliarse a la nueva entidad. La CUT, que
entró en la CIOSL con el pretexto de que debatiría internamente su
rumbo político - lo que la historia demostró que era totalmente
irrealizable - debería rediscutir su afiliación.
Por lo que fue acordado por las Asambleas
Ejecutivas de la CIOSL y la CMT, la nueva central tendrá un alto nivel de
centralización. Las organizaciones regionales como la ORIT y la CLAT en
el continente americano perderán lo que les resta de autonomía. En
verdad, según un documento de la CIOSL, “estas dejarían de
existir como organizaciones regionales”.
Entre los puntos ya firmados se encuentran el
reconocimiento de una estructura única para cada región dentro de
la nueva confederación internacional, garantía de un equilibrio
adecuado entre la autonomía de las estructuras así como la
necesidad de reflexionar en sus respectivas regiones sobre los enfoques y las
políticas de la confederación internacional y la necesidad que los
secretarios generales de las estructuras regionales tengan un estatus de
secretarios generales adjuntos de la confederación internacional por lo
que sus respectivas elecciones deberán ser ratificadas por los
órganos rectores de la confederación internacional También
hay una excesiva preocupación en concentrar recursos financieros y en
centralizar acciones en organismos como la OMC y el
FMI.
Tal centralización ya generó
críticas. La CMT, la parte más frágil de la fusión,
ya solicitó salvaguardas para preservar su corriente que tiene
raíces en valores espirituales. También la Confederación de
los Sindicatos de Europa, que fue el ejemplo para la fundación de la
nueva central, exigió la preservación de su autonomía. Dice
en broma Kjeld Jakobsen, ex secretario de relaciones internacionales de la
CUT y uno de los artífices del ingreso de esta en la CIOSL:
“...Es hasta irónico que las centrales mundiales que coordinan el
proceso de formación de la nueva organización y que tanto
combatieran el comunismo, no tengan reparo en adoptar la concepción
leninista de dirección centralizada....” El condena la
visión centralizadora y anglo-sajona de la dirección.


