El Sur también existe
La solidaridad de que es portadora el ALBA convierte por primera vez a los más humildes en sujeto y objeto primordial de la transformación revolucionaria de la sociedad.
ORLANDO RUIZ RUIZ - 21 DE ENERO - internac@trabaja.cip.cu
La
alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) nace del pensamiento
originario de nuestros próceres. Irrumpió en este momento cenital
no por casualidad; ya se había gestado en el proceso de toma de
conciencia de nuestros pueblos, y tiene su raíz más
contemporánea en la Revolución cubana y su profunda
vocación latinoamericanista.
El ALBA es
como un antídoto frente al engaño de la supuesta
integración que propugnan el neoliberalismo y los tratados sujetos a la
Asociación de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Se
fundamenta en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y tiene en
cuenta el aporte preferencial a los países de menos recursos y más
escaso desarrollo.
La validez de esta alternativa
está respaldada ya por los trascendentales beneficios que en breve plazo
han llegado de manera directa a las capas más humildes en las naciones
que la integran; y también por la repercusión en países
vecinos que disfrutan de los beneficios de esta cooperación, basada en la
más amplia solidaridad humana.
A
través del ALBA nuestros médicos atendieron ya a dos millones 300
mil bolivianos y salvaron tres mil vidas en el país andino, al que el
gobierno cubano ofreció, además, cinco mil becas para estudios de
medicina en la isla.
Ilustra también
sobradamente el hecho de que hacia Venezuela se han movilizado más de 29
mil especialistas cubanos de la salud, la educación y los deportes, al
tiempo que cursan estudios en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM)
miles de estudiantes procedentes de 12
países.
Como parte de esta trascendental
colaboración, sobresale la Operación Milagro, un programa de salud
oftalmológica establecido por Cuba y Venezuela para atender a personas
pobres del Tercer Mundo.
Según datos
consignados por la agencia latinoamericana de noticias (PL), casi medio
millón de afectados de la vista en 28 países del área han
sido beneficiados en dos años con ese convenio, establecido para devolver
la visión a partir de intervenciones quirúrgicas gratuitas. En
Venezuela funcionan hoy 13 centros oftalmológicos, para operar
allí, y otras instalaciones similares prestan servicios en Ecuador,
Guatemala, Haití, Honduras y
Bolivia.
Más de un millón y medio
de venezolanos y alrededor de 29 mil bolivianos han aprendido a leer y escribir,
gracias a la cooperación Cuba-Venezuela-Bolivia, tornándose
así de la noche a la mañana en descubridores del nuevo amanecer
que propicia este proyecto integrador.
El
embajador venezolano en La Habana, Alí Rodríguez, afirmó
recientemente que el ALBA y los tratados de comercio de los pueblos “se
erigen sobre los principios de solidaridad, cooperación,
complementariedad y respeto a la
soberanía”.
De ahí que esa
alternativa constituya una propuesta democrática, donde todos los Estados
participan en igualdad de condiciones y persiguen objetivos comunes, como el
bienestar social y la inclusión de los
pueblos.
El ALBA ha echado a andar y traspasa
nuevas fronteras con sus tratados que incluyen también una amplia
colaboración económica y
financiera.
Comienza a tomar cuerpo la idea de un
banco del Sur, al que Venezuela ofreció aportar el 10% de sus reservas
nacionales. Hace solo unos días el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa,
proclamó en premonitoria sentencia que la América vive una nueva
era, un cambio de época, a la vez que se refirió a la idea de una
sola patria multinacional, inspirada en el ideal de Simón
Bolívar.
Un resuelto pensamiento
integrador está presente en los nuevos gobiernos democráticos del
continente.
El mundo comienza a descubrir con
asombro que el Sur también existe, y hay que contar con
él.


